Wednesday, February 17, 2010

La Reconciliación es Necesaria e Inevitable


Lorenzo Cañizares y Rolando Castañeda

Un par de semanas atrás los Van Van estuvieron en Miami. Su recibimiento por el exilio cubano no pudo haber sido mejor. Todos los cubanos sabemos que los Van Van vinieron a los Estados Unidos con el visto bueno del gobierno cubano. La música, como el ping-pong, son armas adecuadas para juntar a gente anteriormente distanciadas. También de gran significancia en esta experiencia fue el despliegue de hermandad que se llevó a cabo durante el concierto entre exilados y los músicos de Cuba. El tema de la noche “Todos los cubanos somos hermanos” fue puesto en práctica cuando músicos cubanos recién exilados, que no hace mucho atrás hubieran sido considerados traidores en Cuba, se subieron a la tarima a compartir con los Van Van. Lo más significativo de esta experiencia es que los miles de asistentes al concierto se empaparon de Cubanía.

Démosle crédito a quien crédito merece, Juanes nos ayudó a abrir la puerta con su Concierto por la Paz. El concierto aunque no necesariamente recibido con bombos y platillos por el gobierno cubano, hay que reconocer que sólo tuvo obstáculos realmente menores, y 1.2 millones de cubanos se reunieron en la Plaza de la Revolución, por varias horas para disfrutar mensajes de hermandad que venían desde el exilio cubano.

También hemos visto como en el ámbito político ya hay varios intentos de derribar las murallas que nos separan. La carta titulada “Personalidades del Mundo Académico y Cultural de Cuba Protestan por Restricciones Gubernamentales” la cual se puede leer en su totalidad con la lista completa de firmantes (más de 50 intelectuales formaron parte de su redacción) en el Blog Concordia, es una llamada desde el interior de la isla de simpatizantes del gobierno para lograr que se derriben las nefastas murallas. El llamamiento a un diálogo nacional por uno de los más reconocido opositores del gobierno cubano, Oswaldo Paya Sardinas, quien desde dentro de la isla le pide a todos los cubanos que pongamos a un lado nuestras diferencias para buscar un acuerdo nacional de cómo ayudar conjuntamente a la patria y superar nuestros problemas.

La Declaración Concordia firmada por 100 miembros del exilio cubano pide tomar medidas conjuntas para poder destrozar esas murallas que nos separan. También desde el exilio el antiguo preso político Ariel Hidalgo hizo un llamado hacia un Congreso Nacional Cubano, el cual ha sido apoyado por muchos otros cubanos del exilio, para así concebir un proyecto común de unificación y reconciliación nacional. Muchas otras organizaciones prominentes del exilio cubano han expresado su deseo de trabajar activamente por la reconciliación nacional.
Podemos estar en el comienzo de un nuevo gran capítulo en la historia de nuestra patria. Pero el comienzo tiene que ser cuidado con mucho esmero. Lo más importante es sentar una pauta que nos lleve a progresar en este laudable deseo. Todos lo queremos. La cuestión es cómo llevarlo a cabo.

Nosotros hemos señalado anteriormente que no llegaremos a nada si planteamos un cambio político radical. Desde el exilio, desde donde nosotros nos expresamos, tenemos que reconocer que el gobierno cubano ha hecho cosas positivas que deben mantenerse. También debemos reconocer que el gobierno cubano está legítimamente justificado en sentirse hostigado por la nación más poderosa del mundo manteniendo un embargo que todos los años es rechazado categóricamente en las Naciones Unidas. Si el exilio y la oposición quieren seriamente establecer confianza en este proceso tenemos que estar en la vanguardia de demandar que el gobierno de los Estados Unidos respete la soberanía de la nación cubana de escoger libremente el sistema gubernamental que así determine.

Por el otro lado, el gobierno cubano tiene que reconocer que no toda la oposición son agentes extranjeros que están sólo buscando la oportunidad de derrocar al gobierno sino que pretenden espacios de expresión, participación e inclusión ciudadana. Ya el gobierno cubano a través de su presidente Raúl Castro ha reconocido las muchas dificultades en la cual vive el pueblo cubano y que no se puede culpar al embargo de todos los problemas fundamentales del país. En Cuba, hay un sin número de prisioneros políticos pacíficos que se encuentran encarcelados sin haber realizado jamás un acto de violencia, estos prisioneros de conciencia necesitan estar libres para así establecer el ambiente propicio donde todos los cubanos estemos en unísono planeando colaborar el futuro de nuestra patria. Al mismo tiempo que acá en el exilio nos unamos con nuestros hermanos en pedir el levantamiento del embargo, que es considerado improductivo por el propio presidente Obama, y la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

El pueblo cubano clama por la unidad de su gente. La gran mayoría sólo ve un desarrollo positivo en reestablecer y estrechar los lazos comunes. El odio y el resentimiento que han marcado el comportamiento de muchos de ambos lados deben ser puestos en el basurero de la historia que es donde corresponden. La oportunidad está en nuestras manos, no la dejemos escapar.
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Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de Organización para la Pennsylvania State Education Association. Reside en Harrisburg, PA.
Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario retirado del Banco Interamericano del Desarrollo. Reside en Washington, D.C.

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