Wednesday, August 7, 2013

Llamado por la Paz y el Amor

La única revolución que necesitan los pueblos de esta humanidad convulsionada es la del espíritu, la revolución en el corazón humano. Tras recoger opiniones, esta exhortación podría ser obra de numerosos cubanos de buena voluntad, así como de muchos más que podrían hacerla suya para dejar atrás para siempre la discordia, la separación familiar, toda posible agresión, física o verbal hacia quienes piensen diferente, ya se realice en Cuba o la Diáspora, todo acto de repudio o movilizaciones vandálicas contra cubanos, ya sean progubernamentales o antigubernamentales, y la discriminación de unos por otros, ya sea por ideas religiosas, políticas o ideológicas, diferencias sociales, raciales, económicas, lugar de origen o residencia, género y orientación sexual. El amor debe triunfar sobre el odio, la paz sobre la agresión, y la transparencia sobre intrigas y subterfugios. Violencia sólo engendra violencia, ya sea contra la flora y la fauna, entre naciones o bandos de un mismo pueblo, incluso la que indirectamente se promueve en parlamentos extranjeros con desconocimiento de la soberanía de nuestro pueblo para fomentar una olla de presión generadora de inestabilidad y explosiones sociales. De la violencia y el odio no saldrá nunca la paz y el amor. Un águila no empolla jamás huevos de paloma. Más de cien años de historia patria han demostrado que la violencia conduce siempre al punto de partida como serpiente mordiéndose la cola en una espiral de odios y venganzas. Ninguna sociedad realmente libre se edifica sobre los puntales de los patíbulos. La muerte no puede generar vida. Matar a alguien porque mató, no corrige la primera muerte sino que añade una más y entonces serán dos las víctimas y dos los asesinos. Aplicando consecuentemente la regla de ojo por ojo, al final, como expresara Ghandi, quedamos todos ciegos. Condenar los errores no implica repudiar a los errados. Busquemos sus motivaciones y tengamos siempre abierta la puerta a la rectificación, la reivindicación y al perdón. Respondamos con buenos actos a quienes nos hacen mal–una rosa blanca “para aquel que me arranca el corazón con que vivo”- y revirtamos el odio hacia la gratitud y la reconciliación, que lleva, si no a la confraternización, al respeto mutuo de los adversarios. Sumar siempre y no restar es la clave de la victoria. Pronunciémonos por la fraternidad, que obliga a defender los derechos de todos ante toda injusticia, pues el silencio ante ella no es buen cimiento para una sociedad armoniosa y cordial. Sólo transparencia y respeto a las libertades y derechos pueden sustentar una comunidad solidaria y democrática. Un pueblo con elevada conciencia cívica no permitiría mordazas, ni decisiones tomadas en su nombre a sus espaldas. El diálogo, vía por excelencia para solucionar conflictos, no se funda en la aquiescencia sumisa ni en el ataque intransigente -monólogos encubiertos-, ni siquiera en la simple razón que suele tropezar con los muros de la sin razón, sino en el amor, que tiende alas sobre murallas y abismos. No habrá paz duradera sin justicia social. Ninguna reforma será realmente fecunda sin reconocimiento de los derechos ciudadanos, entre ellos las actividades económicas independientes, como el derecho de los trabajadores al control directo de bienes de producción y de sus frutos en aras de subsistir y prosperar sin necesidad de someterse, ni a burocracias estatales, ni a grandes corporaciones privadas. Así como la conciencia ciudadana es sustento de libertad, la independencia económica es garantía material de libertad política. La verdadera democracia exige respeto al derecho de las minorías y al de todos a nominar y elegir representantes en todas las instancias. Ningún partido tiene la prerrogativa de controlar los mecanismos mediante los cuales la ciudadanía selecciona a sus representantes, ni a favor de una élite en la cúpula del Estado, ni de sectores poderosos que sobornan previamente a los candidatos mediante contribuciones de campaña. Respetar las diferencias implica el derecho de cada uno a asociarse según sus afinidades, pero por sobre toda diversidad, abogamos por la unidad de todo el pueblo en el destino común para la convivencia pacífica, la concordia, la libertad y la prosperidad. En nombre de ese destino, y recordando la enseñanza del Maestro de que “una idea enérgica, flameada a tiempo ante el mundo, para, como la bandera mística del juicio final, a un escuadrón de acorazados”, llamamos a todos los cubanos para unirnos en el reclamo por la realización de este hermoso sueño: el de un pueblo que podrá, en sus magnas realizaciones, ser vanguardia de una Era civilizatoria por la paz y el amor. Ariel Hidalgo

Friday, June 14, 2013

Consideraciones sobre la Cuba presente y futura


Ariel Hidalgo













Estas consideraciones no son conclusiones definitivas, sino que constituyen más bien una invitación a una reflexión entre todos los cubanos de buena voluntad, porque nos urge, en estos tiempos cruciales, una reflexión sobre la Cuba presente y futura:


- Las medidas de cambios realizadas hasta ahora en los últimos cinco años por la actual administración, timoratas, insuficientes y tardías, no parecen tener el propósito de abrir caminos hacia las soluciones definitivas de los problemas vitales, sino válvulas de escape al descontento gene
ral, pues apuntan a perpetuar el modelo hartamente demostrado como ineficiente de monopolio estatal sobre la mayoría de las empresas, las finanzas, el comercio exterior, los principales medios de difusión, control de precios, de mercados y de las fuerzas productivas.


- De una burocracia acusada por los propios dirigentes históricos como principal responsable de la corrupción y la crisis económica, renuente a todo cambio que pueda afectar sus intereses de clase, en especial aquellos que tiendan a una verdadera socialización –tampoco una privatización que no se genere naturalmente de un proceso de descentralización y autonomía empresarial bajo su control-, ningún cambio edificante puede esperarse para el porvenir de la patria. La burocracia aguarda pacientemente heredar las posiciones que inevitablemente, por razones biológicas, quedarán vacantes cuando la dirigencia histórica desaparezca, lo cual significaría la entronización de una mafia empresarial que no vacilará en pactar con los carteles de la droga, ansiosos por hallar una nueva ruta hacia el mercado norteamericano.


- El descontento popular persiste, aun cuando temporalmente se apacigüe con las dádivas de algunas libertades económicas individuales y aperturas para el flujo migratorio, y las explosiones sociales continúan siendo un peligro potencialmente presente para la estabilidad social.


- Las manifestaciones populares del pasado y del futuro inmediato, pudieron y podrán ser acalladas y disueltas por los mecanismos represivos, el control de los medios masivos de difusión, y la limitación o ausencia entre la población, de los modernos medios tecnológicos de comunicación, pero el gobierno sabe que es imposible detener a menor o largo plazo el acceso de la población a esos medios, por lo que procura que ese proceso se produzca gradualmente y bajo su control.


- Los disidentes han permanecido en una franja marginal de la sociedad sin apoyo del resto de la población y sin unidad estratégica, no sólo por el control gubernamental sobre los medios de difusión sino, principalmente, porque gran parte de ellos, al buscar el apoyo de grupos políticos de la Diáspora, adaptan su discurso a una retórica divorciada de la realidad interna del país y se distancian de los intereses del pueblo, lo cual no significa que no existan, tanto en la Diáspora como en la disidencia interna, factores orientados estratégica y programáticamente hacia los verdaderos intereses de la ciudadanía. No obstante, esa disidencia ha sabido ganar el respaldo de la opinión pública internacional, por lo que nos encontramos en un punto muerto en que ni la disidencia puede derrotar a ese gobierno, ni el gobierno, exterminar a esa disidencia.


- La importancia de la llamada Nueva Izquierda Cubana, que califica al régimen de Cuba como capitalismo monopolista de Estado y le exige la socialización de los medios de producción actualmente en manos del Estado, ya sea a través del cooperativismo o de asociaciones mutuales, es el haber nacido en el seno del sector que tradicionalmente ha sido el sostén principal de la dirigencia histórica y por tanto ejercer influencia sobre dicho sector, por lo que lejos de ser reprimida abiertamente, es tolerada, aunque sí censurada y en general excluida de los medios oficiales.



- Muchos artistas e intelectuales, como escritores y cineastas pertenecientes a instituciones y asociaciones culturales oficiales u oficialistas, han ido adoptando posiciones cada vez más críticas e independientes del sistema, aunque manteniéndose oficialmente dentro de éste, con la ilusoria esperanza de que la dirigencia histórica a la que se mantienen leales, corrija los supuestos errores. En la medida en que esa dirigencia no satisfaga sus expectativas o comience a ceder poder a la burocracia, podrían radicalizarse y adoptar posiciones más contestatarias.



- Las manifestaciones multitudinarias de la población tienen un doble filo, pues si bien sus protestas van dirigidas contra la dirigencia histórica y su sistema totalitario, son, por naturaleza, incontrolables y pueden generar el caos y una violencia destructiva sin que germinen simientes de una sociedad más justa. El Gobierno acosa y hostiga permanentemente a la disidencia mediante actos de repudio y constantes detenciones temporales, no porque tema a esa disidencia por sí misma, sino porque en tiempos de profunda crisis económica y social, teme que sus manifestaciones públicas puedan prender la chispa de posibles protestas multitudinarias –la más famosa fue el llamado “Maleconazo” de 1994-, las cuales han permanecido hasta ahora como protestas de barrio sin que trasciendan como metástasis, a otras barriadas o municipios por la ausencia de medios modernos de comunicación…



¿Qué conclusiones pueden sacarse de estas consideraciones? A mi modo de ver, las siguientes:

1- Que la sociedad cubana avanza lenta y aparentemente de forma irreversible hacia un capitalismo salvaje de mafias empresariales y un narco-estado eminentemente represivo, con una explotación brutal de los trabajadores en condiciones de esclavos asalariados en medio de la miseria generalizada más espantosa de toda la historia.

2- Que ninguno de los factores de cambio en pro de una sociedad libre y próspera –ni la disidencia, ni la nueva izquierda, ni los intelectuales-, tiene la capacidad, por sí solo, para cambiar el rumbo de esa gradual marcha de la sociedad cubana hacia el abismo.

La pregunta lógica que se deriva de estas conclusiones es si este nefasto destino es inexorable, si no hay escapatoria, y en caso de que la hubiera, qué podría hacerse para salvaguardar al pueblo cubano de todos estos peligros. La verdadera irreversibilidad llegaría cuando los actuales burócratas, habiendo alcanzado de facto todo el poder, legitimaran su definitiva victoria mediante unas elecciones “libres” con el respaldo masivo de un pueblo incauto que, embriagado por la euforia del supuesto triunfo de la libertad, marcharía alegremente como carneros hacia el matadero.

En mi opinión muy personal, y ya aquí entramos en el campo de lo especulativo, donde deseo y realidad podrían confundirse, lo ideal -y yo diría que el único camino alternativo para el cual no nos queda mucho margen de tiempo-, es el siguiente:

- La constitución de una plataforma cívica monolítica de todos los factores del cambio democrático con la suficiente influencia y poder de convocatoria para evitar los efectos nefastos de toda posible explosión social y movilizar a toda la sociedad civil hacia un proceso constructivo y armónico de transformaciones sociales donde sean consagrados todos los derechos de los ciudadanos e instaure un modelo que garantice la justicia social y la prosperidad de toda la población.

- Que esa convergencia debe realizarse sobre la base de principios aceptables por la inmensa mayoría de la población, como el rechazo a la violencia, el reconocimiento y respeto de los derechos humanos, la soberanía nacional, una economía realmente participativa, y la unidad, en toda su diversidad, de la gran familia cubana.

- Que ni Carlos Marx, ni Bakunin, ni Milton Friedman, puede ser un referente para la unidad de todos los cubanos de buena voluntad en el empeño de abrir a la patria el camino hacia un luminoso porvenir, sino José Martí, como defensor de las libertades y derechos fundamentales de los seres humanos, como clarificador para la realización en el plano social de lo que él llamaba “excelsa justicia”, y como guía para la unidad de todos los factores del escenario cubano en una sola fuerza –como lo fue el Partido Revolucionario Cubano que llegara a agrupar a liberales, socialistas y anarquistas-, que rompa el anquilosamiento en que se encuentra un pueblo disperso y separado por barreras geográficas, políticas e ideológicas.



Sólo la voz unida de todos los hermanos de buena voluntad podrá garantizar el éxito de los diversos proyectos de la sociedad civil y detener el avance de todas aquellas fuerzas nefandas dispuestas a tronchar, en nombre de sus espurios intereses, los ideales y aspiraciones del pueblo cubano.

Infoburo@aol.com



Thursday, June 13, 2013

Disidencia y Concertación


Juan Antonio Blanco


12 de junio de 2013


Si el régimen divide, las fuerzas del cambio deben
aprender a concertar. Lo que está en juego es la creación de una sociedad abierta, insertada en la civilización del conocimiento.

Concertar supone en política la posibilidad de armonizar y conjugar la acción de actores diferentes, autónomos, a menudo portadores de diferencias sustantivas de opinión.
Para la elite de poder cubana la clave está en hacer exactamente lo opuesto: sembrar la división, exacerbar rencores, envidias y conflictos viejos o nuevos entre los opositores y también entre sectores de población. Propagar miedo al cambio y resquemores entre sus protagonistas es la única herramienta que le queda para fomentar la pasividad ciudadana.

Los que todavía monopolizan el poder ya no pretenden pasar por heraldos de un porvenir de prosperidad. De las consignas que llamaban a construir un futuro feliz han transitado a los llamados a “resistir” para defender “el socialismo”. ¿Resistirse a qué? ¿Cuál socialismo llaman a defender? La ciudadanía desea saber a donde la llevan, pero nadie sabe –o quiere- decirle nada en concreto.

Esta no es una batalla entre consignas ideológicas del siglo XIX y XX. Lo que ahora está en juego no es un conflicto entre construir el “capitalismo” o el “socialismo”. Esos fueron los dos sistemas de administración de la civilización industrial. El proceso actual podría definirse como la opción entre iniciar una transición hacia una civilización tecnológicamente avanzada y una sociedad abierta -que faciliten el bienestar y la libertad del ciudadano- o quedar arrinconados en la periferia de la economía mundial como una nación atrasada, autoritaria y miserable. ¿Es el “destino” de Cuba ser el Haití del siglo XXI? No. Pero ese futuro es, lamentablemente, también posible.

Después de medio siglo de creciente depauperación y ausencia de libertades existe hoy un anhelo de prosperidad que permea capas muy amplias y diversas de la población e incluso alcanza a no pocos funcionarios. Ahí hay un amplio campo para la concertación ciudadana. No es asunto de dividirse en torno a etiquetas ideológicas propias de la civilización industrial, sino de saber identificar el mejor camino de incorporar la nación, de forma competitiva y socialmente inclusiva, a la nueva civilización del conocimiento.

Para concertar las vías que materialicen esa aspiración se hace necesario entrenar a los activistas del cambio en la construcción de consensos y el desarrollo de estrategias de concertación. Organizar la enseñanza de esas habilidades resulta una contribución urgente e imprescindible en la fase que ahora vive el país.

La disidencia –entendida como sustantiva inconformidad con el actual status quo- es hoy un fenómeno de masas. La elite de poder lo sabe perfectamente. Por eso intenta confundirlas sembrando rumores para asesinar la reputación de los opositores e incluso de los nuevos emprendedores del sector privado. Ellos siembran el miedo al futuro. Los activistas del cambio deben resaltar su fe en el porvenir. Ellos dividen. Las fuerzas del cambio deben aprender a concertar.

Thursday, November 22, 2012

En Demanda de la Libertad de Antonio Rodiles




A los organismos internacionales de derechos humanos

A la Opinión Pública Internacional

Los que suscribimos esta petición, residentes en diferentes países del mundo, hacemos un llamado urgente a favor del comunicador y activista pacífico Antonio Rodiles, ciudadano cubano y creador del Proyecto audiovisual Estado de Sats, dedicado a promover el libre flujo de las ideas mediante entrevistas y debates que circulaban a través del espacio cibernético, quien fuera golpeado y encarcelado el pasado 7 de noviembre por las autoridades cubanas y sometido a un proceso preparatorio de encausamiento para ser condenado.

Las últimas actividades de Rodiles, por las cuales pudieran pretender su procesamiento fueron haber promovido el documento Demanda Ciudadana por otra Cuba el pasado 11 de junio y subscrito por más de mil doscientos cubanos residentes dentro y fuera de Cuba donde se reclamaba al Gobierno Cubano la ratificación de los pactos internacionales de derechos humanos firmados por representantes del Gobierno Cubano en Nueva York el 28 de febrero del 2008, escribir un artículo el pasado primero de agosto publicado en Diario de Cuba en que condenaba las arbitrariedades de ese gobierno “por descalificar y silenciar las voces independientes que brotan de la sociedad cubana” y por reclamar la libertad de la abogada independiente Yaremis Flores el pasado 7 de noviembre..

Estamos absolutamente en desacuerdo con la represión contra personas y organizaciones, no importa sus credos ideológicos o políticos, que tratan de presentar sus puntos de vista sobre el presente y el futuro de una patria que nos pertenece a todos los ciudadanos y ciudadanas. Y en consecuencia condenamos acciones represivas como las ejercidas contra Rodiles.

Exhortamos a todas las personas partidarias de la defensa de la libertad de expresión, que se unan a esta demanda por la libertad de Antonio Rodiles.

Dado a los 23 días del mes de noviembre de 2012.

Manuel Carlos Acosta Acosta, empresario, profesor universitario e investigador, México.
Pedro Albizu-Campos Espineira, arquitecto, Florida, Estados Unidos.
Irma Alfonso Rubio, arquitecta, España.
Osvaldo Alfonso Valdés, director de revista Misceláneas de Cuba, Suecia.
Dora Amador, periodista, Florida, Estados Unidos.
Wilfredo Armesto Coll, médico, Colombia.
Marlene Azor Hernández, socióloga, Cuba-México.
Alfredo A. Ballester, escritor, Florida, Estados Unidos.
Roland J. Behar, agente hipotecario, Florida, Estados Unidos.
María Elena Blanco, escritora, Austria/Chile.
Juan Antonio Blanco, historiador, Canadá.
Néstor F. Campos, empresario, República Dominiacana.
Luis Casacó, profesor y empresario, Uruguay
Rolando H. Castañeda, economista, Washington D.C. Estados Unidos.
Siro del Castillo, artista plástico, Florida, Estados Unidos.
Manuel Castro Rodríguez, profesor universitario, Panamá.
Raúl E. Colón Rodríguez, traductólogo, Canadá.
Lázaro Cuesta Collazo, mecánico, Florida, Estados Unidos.
Armando Chaguaceda, politólogo, Cuba-México.
Carmen Díaz, psicóloga, Florida, Estados Unidos.
Ramón Díaz, economista, Florida, Estados Unidos.
Manuel Díaz Martínez, escritor, Gran Canaria, España.
Haroldo Dilla Alfonso, sociólogo, República Dominicana.
Carlos M. Estefanía, periodista y pedagogo. Suecia.
Ignacio Estrada Cepero, periodista independiente y Director Liga Cubana Contra el SIDA.
René Luis Falcón Santana .ingeniero aeronáutico, España.
Claudio Fernández, periodista independiente, México.
Javier Figueroa, historiador, Puerto Rico.
Mickey Garrote, bibliotecario, Florida, Estados Unidos.
Reinaldo Gómez Ballina, editor, Ginebra, Suiza.
Reinol González, editor, Miami, Florida.
Boris González Arena, historiador y cineasta, La Habana, Cuba
Tania González Domínguez, activista de derechos humanos, Cuba.
Arturo González Dorado, escritor, Reino Unido.
Ileana de la Guardia, neuropsicóloga, Francia.
Vicente R. Gutiérrez , CPA-Economista, y ex-Profesor, España.
René Hernández Bequet, sindicalista, Florida, Estados Unidos.
Ariel Hidalgo, maestro, Florida, Estados Unidos.
Faisel Iglesias, jurista y escritor, Puerto Rico.
Leannes Imbert Acosta, Activista LGBT, Cuba.
Wendy Iriepa Diaz, Blogger, Defensora de derechos comunidad Transexual, Cuba
Ivanova Irizarry, traductora independiente, Virginia, Estados Unidos.
Alexis Jardines, filósofo, Puerto Rico.
Eduardo Lamora, cineasta, Francia.
Felipe Lázaro, poeta y editor cubano.
Heriberto Leyva, filósofo y educador, New Jersey, Estados Unidos.
Mónica López, traductora, New York, Estados Unidos.
Alina López Marín, investigadora retirada, California, Estados Unidos.
Pedro Ramón López, empresario, República Dominicana.
Sergio López Miró, empresario y publicista, Florida, Estados Unidos.
Rafael López-Ramos, artista visual, Florida, Estados Unidos.
Antonio Llaca Busto, cirujano, Venezuela.
Jorge Martínez Jorge, empresario y escritor, Uruguay.
Jorge Masetti, periodista, Francia.
Alejandro Medina Bermúdez, profesor universitario, España.
Dora L. Mesa Crespo, activista de la sociedad civil, Cuba.
Arnoldo Muller, activista político, Florida, Estados Unidos.
Rinaldo Miguel Nodarse Hernández, Médico Psiquiatra, Madrid, España
Luis Mario Ochoa, músico, Toronto, Canada.
Jorge Olivera Castillo, escritor, periodista y presidente del Club de Escritores, Cuba.
Enrique Patterson, ensayista, Florida, Estados Unidos.
Oscar Peña, activista de derechos humanos, Florida, Estados Unidos.
Pedro Pérez Castro, sindicalista, Venezuela.
Roberto Poveda, músico, Nueva York, Estados Unidos.
José Prats Sariol, profesor universitario, Arizona, Estados Unidos.
Ricardo Puerta, sociólogo, Honduras.
Armando Rodríguez, físico, Florida, Estados Unidos.
Jorge Rodríguez Beruff, profesor universitario, Puerto Rico.
Pablo Rodríguez Carvajal, comunicador, Florida, Estados Unidos.
Rodolfo Rojas Companioni, ingeniero, New Jersey.
Danny Roque Gavilla, Sociólogo, Sacerdote Jesuita, La Habana, Cuba
Carlos Saladrigas, empresario, Florida, Estados Unidos.
Yoani Sánchez, filóloga y bloguer, Habana, Cuba.
Ana María Socarrás Piñón, historiadora, España.
Arnoldo Tauler, escritor Florida, Estados Unidos.
Alfredo David Zayas Cañedo, físico médico, México DF.
Alfredo Zayas Jr., programador, Florida, Estados Unidos

Grupo Concordia

Para añadir su firma, enviar nombre, profesión y país o Estado de residencia a Ariel Hidalgo

Infoburo@aol.com

Saturday, September 15, 2012

Una Acción Afirmativa por la Democratización

Concordia se hace eco de la propuesta que desde Cuba nos llega de un grupo de partidarios del Socialismo Participativo y Democrático (SPD), Pedro Campos, Miguel Arencibia, Hibert García, Ramón García, Félix Guerra, Orlando Ocaña y otros: Una acción afirmativa por la democratización


Próximamente se celebrarán en Cuba elecciones para delegados municipales del Poder Popular y posteriormente para delegados provinciales y diputados nacionales. Déficits democráticos lastran la ley electoral 72/1992 y todo el sistema político actual. Crece un consenso: debe ser democratizado. El Presidente Raúl Castro dijo que es necesaria “una mayor democracia para el partido y la sociedad”. Palabras a honrar. No esperemos de otros, lo que debemos hacer nosotros. Hagamos algo concreto. Analicemos.

Para democratizar el sistema, son claves tres demandas básicas compartidas por muchos demócratas, pacifistas, socialistas, patriotas, cubanos todos: 1-Elección del Presidente y el Vicepresidente de la República por el voto directo y secreto de todos los ciudadanos. 2-Ratificación por el gobierno de los Pactos de derechos humanos firmados, readecuación de la legislación a ellos y respeto a los derechos y libertades civiles y políticos y los económicos, sociales y culturales de todos los cubanos, en especial las libertades de expresión, circulación-debate de ideas y asociación. 3-Someter a referendo popular las leyes que afecten a todos los ciudadanos.

Cómo impulsarlas: La ley electoral contiene elementos válidos para su democratización: 1-el voto es secreto, 2-nada impide votar en una columna en blanco y 3- los electores pueden participar del conteo de votos en los colegios electorales (apartado d, Artículo 4, Ley 72)
Hasta ahora, los indispuestos con el sistema político-electoral han optado por no ir a las urnas, echar la boleta en blanco o anularla. La suma de estas tres modalidades, según cálculos basados en datos oficiales, fue de 508 553 electores en las elecciones del 2003 y de 735 581 en las del 2008. El voto no-unido, desobediente, fue de 660 990 (2003), y de 705 440 (2008). Sumadas ambas cifras, llegan a 1 169 543 y 1 441 021, respectivamente.
Si estas consideraciones llegaran a un consenso y a todos, esos votos lograran unificarse e identificarse con esas tres demandas simbolizadas en una D, escrita en la boleta y luego contabilizarse en forma independiente, se podría saber el voto a favor de la democratización.

De los cubanos de fuera, excluidos del sistema, probablemente la mayoría votaría por esas tres demandas democratizadoras. Si sumáramos el voto interno por la democratización, con el de afuera, igualmente identificado y contado, un % considerable de cubanos estaría manifestando su acuerdo con democratizar el sistema político-electoral actual. Y nadie podría desconocerlo.

Para unos, elecciones y voto se prestan a manipulación oficial; pero lo que realmente la posibilitaría es la no asistencia a las urnas, la boleta en blanco o anularla y sobre todo, no participar en el conteo de votos, lo cual es legal. Para otros, participar en las elecciones legitima el proceso electoral. Pero legitimado está por la alta concurrencia a las urnas, no importan razones.

Hay quiénes votan para no ser “marcados” y evitar “represalias”. Pero nadie quedará “marcado” ni puede ser represaliado por ir a votar. El voto es secreto. Votar D, en columna en blanco, permitiría saber cuántos están por la democratización, no importa si la comisión electoral anula ese voto.

Desde este análisis, algunos partidarios del SPD, convencidos de que no hay socialismo sin democracia, iremos a las elecciones; pero para votar D, que simboliza esas tres demandas democratizadoras del sistema político-electoral y participar en el conteo de votos en las urnas. Los defensores de la democracia y los derechos humanos tienen la oportunidad concreta de hacerlo.

Votar D no es una campaña. No está dirigido contra nadie. No es ilegal. No es boicotear. No es desobediencia civil. No hay violencia. Es una acción afirmativa por la democratización.



La Habana, 10 de septiembre de 2012.

Sunday, August 19, 2012

En Defensa de los Promotores de la Demanda Ciudadana

En consonancia con el sentir de un gran número de los firmantes del Llamamiento por una Cuba mejor y posible - muchos de los cuales ya habíamos suscrito antes la Demanda Ciudadana por otra Cuba que pide la ratificación de los pactos internacionales de derechos humanos– denunciamos la brutal agresión contra el derecho que asiste a los ciudadanos cubanos a expresar su opinión y formular demandas políticas. El gobierno cubano ha lanzado desde el pasado jueves 16 de agosto su aparato represivo contra los promotores de la Demanda Ciudadana al atacar con golpes y gas pimienta, en el Municipio de Marianao de Ciudad Habana, a los ciudadanos Diosbel Suárez, Idalberto Acuña y Santiago Cardoso por repartir copias de ese texto, tras lo cual fueron arrestados. Otras acciones represivas violentas están siendo reportadas en estos instantes.

Llamamos a todas las personas decentes, cubanos o de otra nacionalidad, a movilizarse de inmediato para denunciar, en todos los foros posibles, esas acciones represivas y proteger a estos valientes activistas pacíficos.


Dora Amador

Marlene Azor

Juan Antonio Blanco

Rolando Castañeda

Manuel Castro

Raúl E. Colón

Armando Chaguaceda

Haroldo Dilla

Ariel Hidalgo

Oscar Peña

Luis G. Ruisánchez

Yoani Sánchez

Dado a los 19 días del mes de agosto de 2012.

Para agregar firma enviarla a Ariel Hidalgo: infoburo@aol.com

Wednesday, August 1, 2012

Llamamiento urgente por una Cuba mejor y posible





Vivimos tiempos cruciales. Es necesario conocer y aprender del pasado para no repetirlo. Llamamos a todos los cubanos a evitar actos de violencia, derramamientos de sangre y particularmente aquéllos dirigidos contra la población indefensa. La violencia, la intimidación y el acoso abierto o sutil contra quienes sostienen ideas que se apartan de las oficialmente amparadas, deberán cesar inmediatamente. Una solución pacífica ha de ser el compromiso definitivo y público de todos y todas las partes sin excepción.

Demandamos un diálogo nacional, abierto, trasparente pluralista y sin condiciones para poder acometer constructivamente el desafío que nos presenta la actual crisis. Sostenemos el derecho de los cubanos a determinar nuestro futuro en plena libertad, independencia y soberanía, sin injerencias o imposiciones de ninguna nación extranjera sea cual sea la ideología que profese su gobierno. Nuestro país no debe estar supeditado a leyes de otro gobierno que nos afecten unilateralmente La soberanía reside en el conjunto del pueblo cubano y su derecho a la autodeterminación en plena independencia ha de ser respetado.

Presentamos a todos los ciudadanos cubanos un conjunto de medidas que no hay que supeditar a la agenda de ningún país extranjero y que puede comenzar a emprenderse entre todos inmediatamente de existir voluntad política para ello de parte de quienes siendo menos del 1% de la población, poseen la capacidad real de decisión sobre todos los aspectos de la vida cotidiana en nuestra patria:

1- Respeto inmediato a derechos y libertades ciudadanas básicas de conciencia, expresión, información, reunión, movimiento y asociación, derecho a la libre sindicalización, formación de partidos políticos y de organizaciones no gubernamentales y proscripción de toda forma de persecución o discriminación por razones de credo, ideología, raza, género u orientación sexual. Cese inmediato de la amenaza y uso de la violencia policial y parapolicial, aplicación de los estándares de Naciones Unidas para el tratamiento a los presos, trasparencia del régimen penitenciario al Relator Internacional contra la Tortura y abolición de la pena de muerte. Ratificación inmediata de los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y reforma legal hacia el establecimiento de un Estado de Derecho. Someter a referendo la incorporación de una cláusula constitucional criminalizando el empleo del terrorismo, la violencia, la tortura, el acoso y la discriminación de cualquier tipo, sea cual sea su promotor, justificaciones y procedencia, así como la adecuación de la Constitución a los principios y normas universalmente reconocidas de derechos humanos. Desmovilización o traspaso a otras funciones de aquellos agentes dedicados a la represión de esas libertades, y cierre de unidades represivas dedicadas a ese fin. Libertad inmediata de los presos políticos y amplia amnistía para quienes hayan sido encarcelados por haberse criminalizado acciones que no constituyen delito a la luz del derecho internacional.

2- Fin de las restricciones a las libertades de movimiento nacional e internacional de los ciudadanos cubanos así como la eliminación del destierro a cientos de miles de cubanos. Inmediata supresión de los permisos de entrada y salida, y libre relocalización en el país de los nacionales cubanos que así lo deseen. Fin inmediato de las confiscaciones de bienes y propiedades a los emigrantes. Igualdad de derechos –incluidos los de salud, educación y seguridad social- para todos los cubanos.

3- Liberación de todas las capacidades productivas y de innovación que atesora la nación cubana constituida por todos sus ciudadanos, residan en Cuba o en la diáspora. Traspaso inmediato de la propiedad de todas las empresas estatales de producción y servicios medianas y pequeñas a los trabajadores que laboran en ellas, y en las grandes empresas, participación en la administración y reparto de utilidades. Libertad de todos los ciudadanos para la actividad económica independiente, exportar e importar bienes, establecer empresas mixtas con el Estado o con la inversión extranjera y estímulos fiscales a las cooperativas y a la pequeña propiedad individual. Control trasparente del uso de los impuestos y de la renta nacional. Plan de emergencia para reanimar y fortalecer los sistemas nacionales de educación, salud y seguridad social. Acceso masivo a Internet y las nuevas tecnologías de la información y comunicación como herramientas imprescindibles de una economía moderna.

4- Adopción de una genuina política de paz y distensión internacional. Las relaciones con otros estados deberán fraguarse en base al respeto, la dignidad y la soberanía recíproca. Renuncia a participar, apoyar o fomentar guerras o conflictos en otros países. Las fuerzas armadas solo deberán salir de las fronteras nacionales para participar en operaciones internacionales multilaterales de Naciones Unidas. Creación de un grupo de buenos oficios para gestionar la normalización de relaciones con los países y organismos internacionales que están afectadas o suspendidas, incluyendo el tema de las sanciones unilaterales estadounidenses. Se deberán iniciar conversaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, con vistas al cese de la usurpación de la base naval de Guantánamo contra la voluntad y el deseo del pueblo cubano. Nuestro territorio deberá quedar libre para siempre de bases y tropas extranjeras y jamás se concederán facilidades militares logísticas o de otra índole a otro país.

Alertamos que no sólo una Cuba mejor es posible. También lo es una Cuba igual o peor a la que hoy existe. Las opciones están en manos de los cubanos y el tiempo de tomar decisiones sustantivas ha llegado. Quien hoy no dé los pasos para dar salida sensata a esta crisis no podrá responsabilizar a otros por lo que suceda mañana. Si en algo estamos todos de acuerdo es que el país está al borde del abismo.

Dado el primer día de agosto de 2012.

Lourdes Abascal Zayas-Bazán, agente hipotecario, Florida, Estados Unidos.
Iván Acosta, cineasta y dramaturgo, Nueva York, Estados Unidos.
Ricardo Acosta, cineasta, Canadá.
Manuel Carlos Acosta Acosta, empresario y profesor universitario, México.
Dayana Acosta Lorenzo. Estudiante de Derecho. Miami, Florida.
Pablo Aguabella Valdivia, actor, Costa Rica.
Ladislao Aguado, República Dominicana.
Pedro Pablo Aguilera González, profesor universitario en Humanidades, Colombia.
Hubert Albert, músico, Texas, Estados Unidos.
Pedro Albizu-Campos Espineira. Arquitecto, Florida, Estados Unidos.
Irma Alfonso Rubio, arquitecta, España.
Héctor Alfonso Pavón Lorié, Arquitecto, Florida, Estados Unidos.
Osvaldo Alfonso Valdés, publicista, Suecia.
Pedro F. Alonso, Florida Estados Unidos.
Karelia Alvarez, médico, Florida, Estados Unidos.
Antonio Álvarez Gil, escritor, Suecia.
Pedro Pablo Alvarez Ramos, sindicalista, España.
Dora Amador, periodista, Florida, Estados Unidos.
Elías Amor Bravo, economista, España.
Jorge Luis Arcos, escritor y profesor universitario, Argentina.
Miguel Arencibia Daupés, jurista, Cuba.
Wilfredo Armesto Coll, médico, Colombia.
Ana de Armas, actriz, Cuba-España.
Mirtha Arnal, profesora de Historia y Filosofía, España.
Marlene Arzola, psicóloga, Florida, Estados Unidos.
Carlos Manuel Azcuy de La Cruz: Empresario, Alemania.
Marlene Azor Hernández, socióloga, Cuba.
Aldo Baltony, empresario en redes de mercadeo, Texas, Estados Unidos.
Sergio Barroso, compositor, Canada.
Roland J. Behar, agente hipotecario, Florida, Estados Unidos.
Luis Beiro, escritor, República Dominicana.
Pedro Benítez, Nueva York, Estados Unidos.
Beatriz Bernal Gómez, Profesora Universitaria, México.
Guillermo Bernal Suárez, periodista y escritor, España.
María Elena Blanco, escritora, Austria/Chile.
Juan Antonio Blanco, politólogo, Canadá.
Mijaíl Bonito Lovio, abogado, Chile.
Sonia Bravo Utrera, académica, escritora y traductora, Gran Canaria, España.
Ana Lupe Bustos, maestra, Estados Unidos.
Reinaldo Caballero, ingeniero ambiental, Florida, Estados Unidos.
Jorge Calás Lozano, desarrollador de software y administrador de sistemas. España.
Rolando Calderón Fuente, España.
Juan Caminero, Chile.
Néstor  F. Campos Bruzón, bloguero, República Dominicana.
Pedro Campos Santos, analista de política internacional, Cuba.
Olga M. Cano, Contadora Pública, Florida, Estados Unidos.
Rolando H. Castañeda, economista, Washington D.C.
Asdrúbal Caner Camejo, poeta y economista, Canadá.
Iván Cañas, fotógrafo.
Jorge L. Cárdenas, empresario, España.
Jorge Carrigan, escritor, Canadá.
Luis Casacó, ingeniero, Uruguay.
Manuel Castro Rodríguez, profesor universitario, Panamá.
Asunción Caula Fernández, profesora de lenguaje, El Salvador.
Miriam Celaya González, antropóloga, Cuba.
José Raúl Coello Sotelo, empresario, España.
Ana María Cohen, analista de sistema, Florida, Estados Unidos.
Ramón Colás, fundador de las Bibliotecas independientes, Jackson, Estados Unidos.
Lázaro Collazo Pérez, mecánico, Florida, Estados Unidos.
Raúl E. Colón Rodríguez, traductólogo, Canadá.
Carlos O. Cordovés Céspedes, médico veterinario y empresario, Brasil.
Maritza Cossío, maestra, Florida, Estados Unidos.
Manuel Cuesta Morúa, politólogo, Cuba.
Armando Chaguaceda, politólogo, Cuba-México.
Jorge Dalton, cineasta cubano-salvadoreño, El Salvador
Domingo J. Delgado, abogado, Florida, Estados Unidos.
Germán Díaz, fotógrafo y periodista, Suecia.
Carmen B. Díaz, psicóloga, Estados Unidos.
Ramon Diaz, Economista, Miami, Florida.
Pablo Diaz Espí, periodista, España.
Luis Felipe Díaz Galeano, economista, España.
Manuel Díaz Martínez, escritor, Gran Canaria, España.
Ismael de Diego de los Ríos,
cineasta, Cuba. Haroldo Dilla Alfonso, sociólogo, República Dominicana.
Alexander Domínguez, publicista y promotor musical, Florida, Estados Unidos.
Andrés Dovale Borja, médico. Cuba.
Carmen Duarte, escritora, Florida, Estados Unidos.
Pedro M Dupre, trabajador social, Pennsylvania, Estados Unidos.
Cristóbal Durán Castillo, administrador público, Chile.
Paul Echaniz, ingeniero, New York.
Tomás Alberto Ercia Arenal, Comercial, España.
Gilberto D'Escoubet, profesor universitario, Quebec, Canadá.
Equinongo Echeverria, Jubilado, Pennsylvania, Estados Unidos.
Juan Escandell Ramírez, abogado, Florida, Estados Unidos.
Reinaldo Escobar Casas, periodista, Cuba.
Carlos M. Estefanía Aulet, pedagogo y periodista, Suecia.
Ignacio Estrada Cepero, activista de derechos humanos y bloguero, Cuba.
Rene Luis Falcón Santana, Ingeniero Aeronáutico, España.
Ana J. Fayá, analista política, Canadá.
Claudio Fernández, sociólogo y periodista, México.
Julio Fernández, proyectista, Venezuela.
Wilken Fernández, Economista, Virginia, Estados Unidos.
Rubén Antonio Fernández, biólogo computacional, New Jersey, Estados Unidos.
Luis Wilfredo Fernández, administración radial, Florida, Estados Unidos.
Raúl Fernández Rivero, sindicalista, Venezuela.
Roberto Fernández-Rizo, actor-productor, Virginia, Estados Unidos.
Alfredo Fernández Rodríguez, investigador de la Academia de Ciencias de Cuba, Cuba.
Adolfo Fernández Saínz, periodista independiente, Miami, Florida.
Alexis Ferrer Colás, empresario, Suecia.
Javier Figueroa, profesor universitario, Puerto Rico.
Roberto Fontanillas-Roig, publicista, Venezuela.
Leopoldo Fornés-Bonavía Dolz, historiador, España.
Mileydi Fougstedt, redactora de Misceláneas de Cuba, Suecia.
Ariel Francia Manzana, economista, Canadá.
Dayamí Freeman Pérez, España.
Elvis Fuentes, historiador de arte, New Jersey, Estados Unidos.
Ernesto Fundora Hernández, director de cine y escritor, México.
Carlos A. Galán, sindicalista, New Jersey.
Alina Galliano, poeta, España.
Carmen Gamoneda, profesora, Florida, Estados Unidos.
Félix García, Georgia, Estados Unidos.
Blanca I. García, trabajadora social, Florida, Estados Unidos.
Hibert García Jordi, ingeniero automotriz, Cuba.
Mickey Garrote, asistente bibliotecario, Florida, Estados Unidos.
David Gutiérrez Abreu, desarrollador de software, Cuba-Noruega.
Raúl García Huerta, pintor, maestro y actor, Florida, Estados Unidos.
Luis Manuel García Méndez, escritor y periodista, República Dominicana.
Jorge J. Gastón, activista comunitario, Florida, Estados Unidos.
Rita Geada, profesora universitaria y poeta. Florida, Estados Unidos.
Dayrom Gil, traductor, Brasil.
Andy S. Gómez, asistente especial para asuntos internacionales, Florida, Estados Unidos.
Antonio Gómez Sotolongo, músico, República Dominicana.
Reinaldo Gómez Ballina, editor, Suiza.
Adele González, teóloga, Florida, Estados Unidos.
Antonio González, abogado, Florida, Estados Unidos.
Reinol González, editor, Florida, Estados Unidos.
Boris González Arenas, historiador y cineasta, Cuba.
Tania González Domínguez, activista de derechos humanos, Cuba.
Arturo González Dorado, escritor, Reino Unido.
Alexis González González, ingeniero industrial mecánico, Gran Canaria, España.
Gerardo González Núñez, economista, Puerto Rico.
Daniel Gorostiaga Jardines, empresario, España
Ileana de la Guardia, Neuropsicóloga, Francia.
Antonio Guedes Sánchez, médico, España.
Félix Guerra Pulido, escritor, Cuba.
Ariel E. Gutiérrez, ingeniero, Puerto Rico.
David Gutiérrez Abreu, desarrollador de software, Cuba-Noruega.
Amauri Gutiérrez Coto, escritor, Arizona, Estados Unidos.
Vicente R. Gutiérrez Santos, economista y director de empresas, España.
Jesús Hernández, deshabilitado, Florida, Estados Unidos.
René Hernández Bequet, sindicalista, Florida, Estados Unidos.
Jorge Hernández-Pría, diseñador gráfico y publicista.
José Herrera, director adjunto internacional, España.
Ariel Hidalgo, maestro, Florida, Estados Unidos.
Yankilé Hidalgo, profesora de Lengua y Literatura, Ecuador.
Faisel Iglesias, abogado y escritor, Puerto Rico.
Wilmina Iglesias, Maestra, Florida, Estados Unidos.
Leannes Imbert Acosta, Directora del Observatorio Cubano de Derechos LGBT, Cuba.
Manrique Iriarte, médico, Florida, Estados Unidos.
Wendy Iriepa Díaz, activista de derechos humanos y bloguera, Cuba.
Ivanova Irizarry, Traductora independiente, Virginia, Estados Unidos.
Maya Islas, poeta, artista visual, España.
Mario Nicolás Jacas Medina, ingeniero en control automático, Florida, Estados Unidos.
Tony Jiménez, empresario, Florida, Estados Unidos.
Ricardo Jorge, agrimensor, Florida, Estados Unidos.
Guillermo Labrit, Profesor universitario, California, Estados Unidos.
Eduardo Lamora, cineasta, Francia.
Alberto Lauro, poeta, escritor y periodista, España.
Felipe Lázaro, poeta y editor, España.
Carlos León, técnico medio, Pennsylvania, Estados Unidos.
Heriberto Leyva, filósofo, linguista y educador , New Jersey, Estados Unidos.
Adelfa Locay, retirada. Florida, Estados Unidos.
Carmen Locay García, retirada, Florida, Estados Unidos.
Milán López, empresaria, Florida, Estados Unidos.
Mónica López, traductora, New York, Estados Unidos.
Franklin D. López, periodista, político, empresario, escritor.
Pedro Ramon López, empresario, Santo Domingo, R.D.
Humberto López y Guerra, escritor y cineasta, Francia.
Alina M. López Marín, investigadora retirada, Estados Unidos.
Sergio López-Miró, empresario y publicista, Florida, Estados Unidos.
Antonio Llaca Busto, médico cirujano, Venezuela.
Diana Madero, consejera financiera, Florida, Estados Unidos.
Juan Carlos Marrero Bécquer, Poeta y profesor de Educación Física, Chile.
José Martel, periodista, Florida, Estados Unidos.
Joaquín Martínez, ingeniero electricista, Atlanta, Estados Unidos.
Jorge González Martínez, Arquitecto, Cuba.
Ricardo Martínez-Cid, abogado, Florida, Estados Unidos.
Héctor Martínez Cruz, traductor.
Gerardo E. Martínez-Solanas, economista y politólogo, Florida, Estados Unidos.
Jorge Martínez Jorge, empresario y escritor, Uruguay.
Jorge Masetti, periodista, Francia.
Dmitry Massip, Ingeniero en Telecomunicaciones e Informática, Rusia.
José Antonio Massip, maestro, Florida, Estados Unidos.
Alex Medina, profesor universitario, España.
Digna G. Medina. Odontóloga, España.
Silvia Maria Méndez Rorado, odontóloga, Uruguay.
Dora Leonor Mesa Crespo, activista de la sociedad civil, Cuba.
Juan Antonio Michelena, empresario, Venezuela y España.
Lázaro R. Miranda González, España.
Marcelino Miyares, politólogo, Florida, Estados Unidos.
Marlene Moleón, editora, Canada.
Roberto Molina, artista plástico y diseñador gráfico, Venezuela.
Alessandra Molina, escritora, Missouri, Estados Unidos.
Lizabel Mónica, escritora, Philadelphia, Estados Unidos.
Carlos Alberto Montaner, escritor, Florida, Estados Unidos.
María Emilia Monzón, sindicalista, Florida, Estados Unidos.
Rene Mora, topógrafo, Florida, Estados Unidos.
Julio César Morales, agente de bienes raíces, Florida, Estados Unidos.
Antonio E. Morales-Pita, profesor universitario, Chicago, Estados Unidos.
Luis E. Moro, proyectista, Venezuela.
Víctor Mozo, traductor, Canadá
Eusebio Mujal-León, politólogo, Estados Unidos.
Arnoldo Muller, empresario, Florida, Estados Unidos.
Tomás G. Muñoz, España.
Xenia Nino, ama de casa, Estados Unidos.
Rinaldo Miguel Nodarse Hernández, Psiquiatra, España.
Nelson Núñez Dorta, México.
Luis Mario Ochoa, músico, Canadá.
Ana Olema, artista visual/multimedia, Cuba.
Jorge Olivera Castillo, escritor, periodista y ex editor de la t.v. cubana, Cuba.
Roberto Pardinas Sánchez, activista derechos humanos, Nueva York, Estados Unidos.
Martha Pardiño Alvarez, retirada, Florida, Estados Unidos.
Miguel Pascual, agente hipotecario, Florida, Estados Unidos.
Enrique Patterson, ensayista, Florida, Estados Unidos.
Geandy Pavón, artista visual, New Jersey, Estados Unidos.
Maggie Pelleya Madrazo, directora radial, Florida, Estados Unidos.
Oscar Peña, activista de derechos humanos, Florida, Estados Unidos.
Radamés Peña Ramírez, soldador industrial,Puerto Rico.
Groylan Pereira, Presidente Fundación Cubano-Dominicana, República Dominicana.
Maurilio Pérez, técnico en electrónica, cubano, Florida, Estados Unidos.
Armando Pérez, maestro, Connecticut, Estados Unidos.
Laura Pérez, Estados Unidos.
Luis Enrique Pérez, gerente de salud pública, Alemania.
Jorge Ignacio Pérez, periodista y escritor, España.
Eduardo C. Pérez Martínez, médico, México.
Nicolás Pérez Argüelles, empresario y analista político, Florida, Estados Unidos.
Iván Pérez Carrión, filólogo, Santo Domingo, República Dominicana.
Pedro Pérez Castro, sindicalista, Venezuela.
Waldo Pérez Cino, escritor, Bélgica.
Roberto Pérez Llanes, profesor universitario, Bolivia.
Marcos A. Pérez Medina,  empresario, Florida, Estados Unidos.
Pedro Nicolás Pérez Santo, República Checa.
Julio Pino Miyar, ensayista, Florida, Estados Unidos.
Encarnación Pisonero, poeta, crítico de arte, España.
Antonio Ponte, escritor, España.
Roberto Poveda, músico, New York, Estados Unidos.
José Prats Sariol, escritor, México.
Rafael Edgar Puente Roca, Estados Unidos.
Ricardo Puerta, sociólogo, Honduras.
Efrén Pulgarón, periodista, Florida, Estados Unidos.
Rolando Pulido, artista visual y gráfico, New York, Estados Unidos
Roberto Quintans, profesor, Florida, Estados Unidos.
Osvaldo Antonio Ramírez, escritor, España.
Lidia Esther Ramírez González, diseñadora de ropas, Hungría.
Justino Renee Morales, ejecutivo de turismo, California, Estados Unidos.
José Manuel Revilla, retirado, Florida, Estados Unidos.
Amaury Reyes Morris, estudiante, Argentina.
Jorge Del Rio, científico ambientalista Florida, Estados Unidos.
Mario Rivadulla, periodista, República Dominicana.
Paquito D'Rivera, músico, Estados Unidos.
Augusto Rodríguez, periodista y activista derechos humanos, Florida, Estados Unidos.
Dulma Rodríguez, informática, Gran Bretaña.
Milena Rodríguez, poeta y profesora,\ España.
Tomás Rodríguez, profesor y activista político, Florida, Estados Unidos.
Tania Rodríguez, retirada, Florida, Estados Unidos.
Ariel Rodríguez Armas, técnico de sonido, Canadá.
Yuri Rodríguez Báez, médico, Bruselas, Bélgica.
Jorge Rodríguez Beruff, profesor, Puerto Rico.
Pablo Rodríguez Carvajal, comunicador, Florida, Estados Unidos.
Rafael Rojas, historiador, México D.F.
Teresa María Rojas, actriz, Florida, Estados Unidos.
Rodolfo Rojas Companioni, ingeniero, New Jersey.
Ricardo Roque, médico ortopédico, República Dominicana.
Danny Roque Gavilla, sacerdote católico, Cuba.
Perla Rozencvaig, profesora universitaria.
Luis G. Ruisánchez, periodista, República Dominicana.
Arcadio Ruíz Castellano, artista plástico y teatral, New York, Estados Unidos.
Gilberto Ruiz Val, artista visual, New York.
Siva Sahl, especialista en computación, California, Estados Unidos.
Reinaldo Sainz Sánchez, sindicalista, California, Estados Unidos.
Carlos Saladrigas, empresario, Florida, Estados Unidos.
Miguel Saludes, periodista independiente, Florida, Estados Unidos.
Lordi Sam, empresario de energías renovables, España.
Rafael A. Sánchez, médico, Florida.
Yoani Sánchez, filóloga y bloguer, Cuba.
Roberto A. San Martín, escritor y director de radio y t.v. Florida, Estados Unidos.
Yaneidy Santana Melgarejo, médico, New York, Estados Unidos.
Enrico Mario Santí, profesor universitario, Kentucky, Estados Unidos.
Ricardo L. Santos, ingeniero civil e hidráulico, Florida, Estados Unidos.
Diana Sarlabous, economista, República Dominicana.
Enri Saumell, activista de derechos humanos, Texas, Estados Unidos.
Rafael E. Saumell, profesor de Lengua española, Texas, Estados Unidos.
Yamil Simón-Manso, investigador químico, Maryland, Estados Unidos.
Julio César Soler Baró, bloguer, Suecia.
Enrique Sosa, retirado, Florida, Estados Unidos.
Avelino Omar Suárez, escultor, Florida, Estados Unidos.
Pedro Subirats Camaraza, profesor universitario de filosofía, Puerto Rico.
Miquen Tan, poetisa, New York, Estados Unidos.
Arnoldo Tauler, dramaturgo y guionista de radio y tv. Florida, Estados Unidos.
Leonel Teijón Fajardo, graduado en laboratorio clínico, Florida, Estados Unidos.
Osvaldo Torres, Michigan, Estados Unidos.
Dagoberto Valdés Hernández, director de revista Convivencia, Cuba.
Dagoberto Valero Paz, profesor universitario, New Jersey, Estados Unidos.
Amir Valle, escritor, Alemania.
Sylvia Valls, escritora, México.
Jorge Valls Arango, politólogo, Estados Unidos.
Francisco Vázquez, médico, Florida, Estados Unidos.
Rayma Vázquez, médico, Florida, Estados Unidos.
Miriam de La Vega, coordinadora de programación televisiva, Florida, Estados Unidos.
Camilo Venegas, escritor, República Dominicana.
Lía Villares, artista visual, Cuba.
Omar Villamil, médico, Panamá.
María del Mar Ximénez García, retirada, España.
Pedro Yero, Estados Unidos.
Carlos Alberto Yllobre Rodríguez, médico, Islas Canarias, España.
Pablo Zamora, ejecutivo retirado, Florida, Estados Unidos.
Eduardo Zayas-Bazán, profesor emérito y autor, Florida, Estados Unidos.
Yovani Zayas Setién, jurista, New York, Estados Unidos.
Alfredo David Zayas Cañedo, físico médico, México.


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