Saturday, July 24, 2010

Aprendiendo Lecciones

Por Lorenzo Cañizares y Rolando Castañeda*
Después de la severa censura internacional recibida por el gobierno cubano por la inmolación de Orlando Zapata Tamayo, la casi inmolación de Guillermo Fariñas creó gran tensión en La Habana y el gobierno cubano se vio obligado a ceder a las demandas de Fariñas de liberar a la mayoría de los presos políticos del grupo de los 75, muchos de ellos enfermos. Por consiguiente, Fariñas terminó su huelga de hambre.

Una de las lecciones que el gobierno cubano debe aprender, el tiempo dirá si lo ha hecho o no, es que la excusa del embargo ya no es tan aceptada ni creíble como lo era antes. Hoy día EEUU es el quinto socio comercial de Cuba, el principal proveedor de remesas y el segundo de visitantes a la isla. Muchos que consistentemente han estado opuestos o denunciado al embargo rechazan al embargo como un pretexto para reprimir al pueblo cubano. Por ejemplo, Kerrie Howard, Subdirector de la Sección de las Américas de Amnistía Internacional, lo expresa claramente “No hay duda que el embargo ha tenido un efecto negativo sobre Cuba, pero francamente el embargo es una pobre excusa para continuar violando los derechos humanos del pueblo cubano”.

Otra lección es que el gobierno cubano deberá tomar iniciativas para hacer lo correcto como liberar a los prisioneros de conciencia y permitir las manifestaciones de sus familiares por conseguir mejores condiciones para ellos y no hacerlo por reacción a presiones externas.

Según señaló Elizardo Sánchez, Director de la Comisión Cubana de Derechos Humanos (CCDH), una organización no-gubernamental en la isla, había 201 prisioneros políticos en Cuba al comienzo del 2010. Hoy día hay menos. La presión internacional ha desempeñado un papel muy importante en ello. Pero según advierte Sánchez esto refleja también un cambio en cómo se aplica la represión. La CCDH ha informado los casos de 800 personas que han sido arrestadas este año y después de alterarles sus vidas son enviadas a sus casas sin ningún cargo. Una compilación de estos abusos se puede ver en el portal electrónico de PayoLibre.org.

Aparentemente las lecciones de la crisis económica otra vez más se han puesto sobre la mesa para tal vez aprender finalmente de ellas. Se han realizado cambios modestos en la agricultura y en las actividades independientes permitidas como peluquerías. Aunque diferente al tema de los presos s políticos, porque nadie se inmola para liberalizar la economía, los académicos cubanos han continuado insistiendo en la imperiosa necesidad de tomar medidas para superar la crisis, particularmente cuando Venezuela ha entrado en un proceso de estanflación.

También Heinz Dieterich, el connotado ideólogo del Socialismo del Siglo XXI, considera que la grave crisis económica cubana, es causada, por un lado, por factores externos y, por otro, por serios errores internos de política económica e institucional, entre otros, en la agricultura y la política de precios. Asimismo recomienda que el gobierno debe presentar las reformas estructurales en las relaciones de producción -- el problema económico fundamental del país -- y en la superestructura política (participación), que son necesarias para superar la crisis.

Además, la iglesia católica está abogando y haciendo todo lo posible por crear un ambiente propicio hacia la distensión económica. Para progresar en este camino la iglesia debe hacer hincapié en que las autoridades aseguren y protejan la libertad de expresión y que las decisiones de los juzgados no se basen en lo que el gobierno decida de antemano. Sin un clima propicio y un sistema legal imparcial y confiable el despegue económico será bien limitado.

La iglesia católica está desempeñando un papel que consideramos positivo como mediador con el gobierno cubano. Pero también la iglesia aprovechando esta condición debe precisar el alcance y la urgencia de sus propuestas. Por su condición pastoral y por su longevidad institucional, la iglesia suele mirar los procesos históricos con paciencia y a mediano y largo plazo. Sin embargo, los ciudadanos cubanos están urgidos de cambios. La mejora del bienestar social y mayores libertades no debe ser un sueño que sólo las generaciones futuras disfruten. Realmente hay que estar sordos para no oír los estruendos de lo que se avecina.

Para ayudar a que estos cambios se materialicen es importante que apoyemos a aquellos que dentro de Cuba promueven los mismos, que consideramos tienen el apoyo de la mayoría de la población, así como que nosotros en la diáspora estemos dispuestos a trabajar conjuntamente con ellos para mejorar la calidad y el nivel de vida del pueblo cubano.

Recientemente el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes de EEUU votó para anular la prohibición de que los ciudadanos estadounidenses puedan visitar a Cuba y para liberalizar las restricciones a la venta de productos agrícolas estadounidenses a la isla. La solicitud firmada por 74 prominentes disidentes dentro de Cuba, entre ellos Guillermo Fariñas, apoyando este proyecto de ley fue recibida favorablemente por el congreso estadounidense.

También, en la diáspora está circulando una petición de apoyo a los 74 que ha sido firmada por docenas de cubanos, a pesar de los ataques de la extrema derecha e izquierda. Realmente nos es difícil entender a quienes dicen ser amantes del pueblo cubano, pero al mismo hacen todo lo posible porque siga sufriendo severas privaciones económicas.

El futuro de Cuba se está perfilando en los próximos meses. Dentro de la isla el proceso de las reformas deberá acelerarse. La iglesia católica tiene un papel muy importante en ayudar a impulsar este proceso, que ha sido claramente expresado antes por el presidente Raúl Castro. Desde estos lares debemos hacer todo lo posible no sólo por minimizar los obstáculos para que las reformas se lleven a cabo en un ambiente pacífico sino también para asistir a que se concreten y aceleren a la brevedad posible.

El pueblo cubano triunfará si se siguen poniendo las cartas sobre la mesa y todos aprendemos las lecciones del pasado.

*Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de Organización para la Pennsylvania State Education Association. Reside en Harrisburg, PA.
Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario retirado del Banco Interamericano del Desarrollo. Reside en Washington, D.C.

Friday, July 9, 2010

El Delirio de las Palabras

Por Eduardo Mesa

La Iglesia hizo pública la secuencia de hechos que condujeron a la mediación, pero los que dijeron que el general había levantado el teléfono para poner al cardenal a sus ordenes no dirán que se equivocaron, no reconocer los errores es una característica muy humana, muy nuestra.
La Iglesia ha hecho pública esta cronología pero eso no cambiará las percepciones establecidas; tampoco influirá el hecho de que el canciller de una potencia extranjera anuncie que viene a apoyarla en sus gestiones, esto de ningún modo nos llevará a pensar la posibilidad de que la Iglesia cubana ha ganado un reconocimiento institucional sin precedentes y que el gobierno cubano se ha visto obligado a aceptar la mediación.

El arzobispo de Santiago de Cuba ha dicho que él no está en la conciencia del gobierno, pero que en su conciencia está hacer el bien. La Iglesia tiene como estrategia permanente hacer el bien, a corto plazo busca el alivio y la liberación de los presos, a largo plazo persigue un diálogo nacional que contribuya a correr los cerrojos del totalitarismo y conduzca a una apertura gradual y democrática.

La Iglesia está mostrando una agenda razonable con objetivos claros, ella no se plantea derrocar a los Castro porque ese no es su deber, pero quiere lo mejor para Cuba y los Castro distan mucho de serlo. Nosotros también podemos priorizar lo realizable a corto plazo, fijar objetivos más ambiciosos a un plazo más largo y aprender a trabajar de forma consensuada esos objetivos comunes.

Nosotros, además, debíamos preguntarnos por qué Gloria y Emilio Stefan llenan la calle 8 en un acto cívico y los líderes cívicos solo consiguen reunir a unos pocos; debíamos preguntarnos si de hacer tantas declaraciones políticas hemos terminado por hacer una política que sobrevive a base de declaraciones.

Es verdad que la Iglesia a veces calla y que el gobierno de los Castro mata con frecuencia, es verdad que estamos en nuestro derecho de decirle a la Iglesia lo que esperamos de ella y al gobierno cubano que deje de hacer lo que hace; pero la política se realiza con el peso de algún poder y yo me pregunto qué poder tenemos.

La Iglesia tiene su agenda de hacer el bien y ha conseguido ampliar considerablemente sus espacios en los últimos años, Fariñas tiene una agenda heroica, difícil de imitar, que ha conseguido un reconocimiento sin precedentes. El está dispuesto a morir y ese es un valor que todavía respetamos. Ambas agendas, la de la Iglesia y la de Fariñas, presionan a los Castro e inciden, a pesar de sus limitaciones, en la política cubana. Ambas agendas han conseguido una extraordinaria atención internacional.

Fariñas está en estado crítico y ya se ha desatado el aluvión de declaraciones que responsabilizan al gobierno cubano por el crimen en ciernes. También comienzan las cartas de exigencia a la Iglesia y al Papa, para que asuman nuestros reclamos ante un gobierno sin escrúpulos.

Los que plantean esas exigencias deben recordar que ese gobierno es el mismo que maneja la agonía de sus víctimas con temeridad y se arriesga a manchar de sangre a sus propios cachorros, mientras se enfrenta a la disyuntiva de ceder antes o ceder después el poder que le queda, un poder que perderá tarde o temprano a cuenta de la ignominia y el tiempo.

Fariñas acaba de anunciar que depone la huelga y yo me alegro, el gobierno acordó la liberación de 52 presos políticos y le será difícil echarse a atrás. Los acontecimientos me invitan a creer que este es un buen momento para preguntarnos a quién presionan nuestras agendas ¿En qué lugar y momento las dejamos? Un buen momento para preguntarnos si padecemos el delirio de las palabras.

(Tomado de la Casa Cuba:www.lacasacuba.com)

Friday, July 2, 2010

María Cristina Herrera


Haroldo Dilla


En una esquina de Coral Gables, en la confluencia de dos calles que no sé cuales son, María Cristina Herrera fundó un templo para la tolerancia. Allí tuve la oportunidad de quedarme varias veces y visitarla otras. Cada vez fue una oportunidad para conocer gente de muchos tipos que constituyen ese mundo variado de lo que llamamos el exilio cubano en Miami. Y también para conocer mejor a María Cristina, sin lugar a dudas una de las personas más activas y atractivas de ese exilio.

Esta mañana, cuando recibí la noticia de la muerte de Maria Cristina quise recordarla por su obra. Pensé en su activa participación en aquel lejano diálogo con el gobierno cubano en los 70s, que abrió una primera grieta a la separación antinatural de las familias cubanas en el marco de los extremismos de todas partes y que le ganó un bombazo en la cochera de su casa y muchas amenazas. También pensé en su calor especial al Instituto de Estudios Cubanos, un espacio pluralista de debate y contactos académicos de los “cubanólogos” de todas las orillas. Luego recordé su obra escrita y en particular esos testimonios inspiradores llamados algo así como el vuelo de una mariposa. Una colección de escritos que nos recuerdan que una persona y una convicción son siempre el inicio de hermosas historias.

Pero prefiero recordarla por su templo, donde acostumbraba a reunir decenas de personas en unas conversaciones desordenadas en que reía y lloraba. Eran reuniones sin odios ni exclusiones, propio de una anfitriona que confesaba tener como cubanos preferidos a Maceo y a Lecuona. De una persona que declaraba como elemento esencial de su existencia ser “una mujer de la iglesia”, pero que acogía a toda esa gama de colores y matices que hoy llamamos la alteridad. De una persona que no sabía cocinar resentimientos a pesar de que había sido condenada al ostracismo por el odio irracional de una élite que hizo de la separación y el ostracismo un vulgar instrumento de la política. Desde su templo, María Cristina era exactamente lo que un día dijo que eran los boricuas: como la ranita coquí, aparentemente débiles, pero muy fuertes; no se les ve, pero siempre se les oye.

La última vez que la vi fue durante mi última visita a Miami hace apenas dos meses. Estaba recluida en su templo con tremendas dificultades respiratorias, pero siguiendo minuto a minuto no recuerdo que acontecimiento político mundial. Junto a otros dos amigos —Siro del Castillo y Juan Antonio Blanco— conversamos de muchos temas, y entre ellos sus ideas para continuar relanzando el Instituto de Estudios Cubanos.

Nos fuimos de su casa convencidos de dos cosas. Una que su estado de salud era terrible y había que esperar un desenlace en un plazo no muy lejano, que ya llegó. La segunda, que iba a esperar su plazo sin descansar.

Y ojalá que así sea siempre, que no descanse. No tiene derecho, ella, que nos obligó a muchos a pensar en reconciliaciones y re-encuentros, como si fueran cosas fáciles. Y se va justo cuando más falta hace. A lo sumo se le otorgaría un permiso para que vuele a Santiago de Cuba, donde nació hace 76 años y al que nunca pudo regresar sino de puntillas. Y desde allí nos siga brindando humildemente la grandeza de su templo.


(Tomado de Cubaencuentro)

Sunday, June 27, 2010

Apoyamos decididamente al Grupo de los 74

Rolando Castañeda y Lorenzo Cañizares*

Un grupo multidisciplinario y multigeneracional de setenta y cuatro prominentes activistas y defensores de los derechos humanos de Cuba, que ha sufrido prisión y represión por sus firmes posiciones de principio hizo una petición pública al Congreso de Estados Unidos. En ella le solicita que apruebe la legislación en consideración para derogar las prohibiciones existentes para que los ciudadanos estadounidenses puedan viajar libremente a Cuba, así como la eliminación de algunas exigencias que dificultan las ventas agrícolas a la isla. El grupo considera que esas modificaciones acelerarían la transición y sensibilizarían a la opinión pública sobre la necesidad de cambios.

Apoyamos y nos solidarizamos con la solicitud de nuestros distinguidos disidentes y consideramos su petición es realista, pragmática y muy bien razonada, en particular la referencia a la similitud entre la prohibición existente en EEUU a los viajes a la isla con las prohibiciones de los viajes de los cubanos al exterior.

Desafortunadamente la declaración del Grupo tuvo el rechazo y ridículas objeciones de algunos compatriotas de Miami argumentando que su razonamiento es erróneo y que las medidas beneficiarían al régimen, asimismo que el grupo no podría haber conocido el tema sobre el que se pronuncia. En realidad son los compatriotas opositores de Miami quienes en realidad no conocen los escritos de algunos de los firmantes quienes vienen expresando reiteradamente los mismos puntos de vista. En específico, nos referimos a los escritos, entre otros, de Claudia Cadelo, Oscar Espinosa, Miriam Leiva, Manuel Morúa, Yoani Sánchez y Dagoberto Valdés que están disponibles en Internet y en sus libros..

Consideramos que más bien que son los compatriotas opositores de Miami los que tienen una posición errónea al rechazar cualquier medida que pueda beneficiar al régimen aunque también beneficie al pueblo cubano. Todo análisis válido de este importante tema debe ser integral y completo y no limitarse a los efectos sobre las autoridades cubanas sino abarcar los efectos totales de las medidas y, en particular, los efectos sobre el pueblo cubano, su presente y su futuro. Finalmente, consideramos que los opositores de Miami deberían conocer mejor las posiciones que nuestros disidentes sostienen en la isla que distan mucho de las que sostienen en Miami.

*Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario retirado del Banco Interamericano del Desarrollo. Reside en Washington, D.C.
Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de Organización para la Pennsylvania State Education Association. Reside en Harrisburg, PA.

Tuesday, June 22, 2010

Carta de Solidaridad con los 74


Una petición pública al Congreso de los Estados Unidos realizada por un grupo multidisciplinario y multigeneracional de setenta y cuatro prominentes activistas y defensores de los derechos humanos de Cuba, algunos de los cuales han sufrido prisión y represión por sus firmes posiciones de principio, solicita que se apruebe el proyecto de ley (HR 4645) para que los ciudadanos estadounidenses puedan viajar libremente a Cuba, así como para eliminar algunas exigencias que dificultan las ventas agrícolas a la isla. El grupo considera que esas modificaciones acelerarían la transición y sensibilizarían a la opinión pública sobre la necesidad de cambios.
Nosotros, cubanos residentes en el exterior del país, apoyamos la solicitud y nos solidarizamos con nuestros distinguidos compatriotas, algunos de los cuales vienen expresandoreiteradamente los mismos puntos de vista y consideramos su petición, realista, pragmática y sobre todo, de gran sensibilidad humana desde el punto de vista de las razones humanitarias y muy consecuentes al oponerse a la prohibición existente de ciudadanos estadounidenses de viajar a la isla, pues el derecho de libre movimiento se reconoce en el Artículo 13 de la Declaración Universal, válida para todos los seres humanos del planeta.
Los firmantes estamos firmemente convencido de que el diálogo y la comunicación, no el aislamiento, y la normalización, no la confrontación, constituyen las prácticas más efectivas para alcanzar el predominio definitivo del respeto a los derechos y de la armonía entre todos los cubanos.
A los 25 días del mes de junio de 2010
1. Manuel Abilleira, Florida, Estados Unidos.
2. María G. Albert, Florida, Estados Unidos.
3. Jorge N. Albert, Florida, Estados Unidos.
4. Sandra Alfonso, Louisiana, Estados Unidos.
5. María Alvarez, New Jersey, Estados Unidos.
6. Pedro Pablo Alvarez Ramos.
7. Dora Amador, Florida, Estados Unidos.
8. Romy Aranguiz, New Jersey, Estados Unidos.
9. Andrés Aranguiz, New Jersey, Estados Unidos.
10. Marlene Arzola, Florida, Estados Unidos.
11. Guillermo Asper, Brasil.
12. Marlene Azor Hernández, México.
13. Gerardo Barrera, Puerto Rico.
14. Bernardo Benes, Florida, Estados Unidos.
15. Tomás Bilbao, Washington D.C., Estados Unidos.
16. Lorenzo Cañizares, Pennsylvania, Estados Unidos.
17. Rubén Carril, Florida, Estados Unidos.
18. Rolando Castañeda, Washington D.C., Estados Unidos.
19. Siro del Castillo, Florida, Estados Unidos.
20. Manuel Castro Rodríguez, Panamá.
21. Angela M. Delgado. Florida, Estados Unidos.
22. Carmen Díaz, Florida, Estados Unidos.
23. Haroldo Dilla Alfonso, Puerto Rico.
24. Mario M. Escoto, Florida, Estados Unidos.
25. María T. Escoto, Florida, Estados Unidos.
26. Carlos Manuel Estefanía, Suecia.
27. Lino Fernández, Florida, Estados Unidos.
28. Ileana Fuentes, Florida, Estados Unidos.
29. Tomás Gallo, Texas, Estados Unidos.
30. Mickey Garrote, Florida, Estados Unidos.
31. Reinol González, Florida, Estados Unidos.
32. Gerardo González, Puerto Rico.
33. Yordanskya Guerra, Alemania.
34. Peter Hermida, New York, Estados Unidos.
35. Ariel Hidalgo, Florida, Estados Unidos.
36. Yankilé Hidalgo Rodríguez, Ecuador.
37. Alina M. Lopez Marin, California, Estados Unidos.
38. Sergio López Miró, Florida, Estados Unidos.
39. Gerardo E. Martínez Solana, Florida, Estados Unidos.
40. Eduardo Mesa, Florida, Estados Unidos.
41. Marcelino Miyares, Florida, Estados Unidos.
42. Elena Montes de Oca, Florida, Estados Unidos.
43. Santiago D. Morales, Florida, Estados Unidos.
44. Arnoldo Muller, Florida, Estados Unidos.
45. Yvette G. Murphy, Florida, Estados Unidos.
46. Silvia Pedraza, Michigan, Estados Unidos.
47. Pedro Pérez Castro, Venezuela.
48. Marifeli Pérez-Stable, Florida, Estados Unidos.
49. José Pérez Martín, Florida, Estados Unidos.
50. Mirta Pocurull, Florida, Estados Unidos.
51. José Prats Sariol, México.
52. Ricardo Puerta, Honduras.
53. Miguel Rivero, Portugal.
54. Mario Rivadulla, República Dominicana.
55. Victoria Rivero Elliot, florida, Estados Unidos.
56. Rafael Rojas, México.
57. Nereida Rubalcava, Florida, Estados Unidos.
58. Carlos Saladrigas, Florida, Estados Unidos.
59. Alfredo Sánchez, Florida, Estados Unidos.
60. Gemma Sieh, Florida, Estados Unidos.
61. Donald Sieh, Florida, Estados Unidos.
62. Andrew Sieh, Florida, Estados Unidos
63. Enrique Tijero, Florida, Estados Unidos.

Saturday, June 19, 2010

Carta al Congreso de los Estados Unidos


A: Honorables Congresistas de los Estados Unidos de América..
Honorables Miembros del Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes.
Congreso de los Estados Unidos de América. Washington. DC.

De: Personas que forman parte de la sociedad civil de Cuba. La Habana, Cuba. Havana, Cuba. Honorables señoras y señores:

Los miembros de la sociedad civil cubana que suscribimos esta carta a título personal, hemos sabido que actualmente Uds. están considerando un proyecto de ley (HR 4645) que levantaría las restricciones de viajes a Cuba para todos los estadounidenses, y facilitaría la venta de productos agrícolas a la Isla. Este proyecto de ley tiene como título: “Ley de reforma a las restricciones de los viajes y promoción del comercio”, tenemos entendido que cuenta con el apoyo de Republicanos y Demócratas en el Congreso. Sabemos además, que para que esta iniciativa sea considerada por el pleno, primero tendrá que ser aprobada por el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes. Conocemos que importantes Organizaciones No Gubernamentales apoyan este proyecto de ley. mencionaremos algunas: La Cámara de Comercio de los EEUU, el Buró de Agricultura de los EEUU, Amnesty International, Human Rights Watch, la Conferencia de Obispos Católicos de los EEUU, Cuba Study Group y muchas otras organizaciones de derechos humanos.

Compartimos la opinión de que el aislamiento del pueblo de Cuba beneficia a los intereses más inmovilistas del gobierno, mientras que la apertura sirve para informar y empoderar a los cubanos y ayudar a un mayor fortalecimiento de nuestra sociedad civil. Valoramos la experiencia de que todos los países occidentales, incluyendo a los EEUU, favorecieron la apertura y los intercambios con todos los países de la antigua Europa oriental. Estamos seguros de que el aislamiento no facilita las relaciones de respaldo y solidaridad de personas y grupos alrededor del mundo que están a favor del cambio hacia la democracia en Cuba. A este respecto queremos recordar aquella memorable exhortación hecha en 1998 por el Papa Juan Pablo II quien había experimentado en su propia vida este tipo de sistema totalitario: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. Al paso del tiempo hemos comprobado que el régimen cubano no se abre plenamente ni al mundo ni a los propios cubanos porque a lo que más teme es a la apertura, a la libertad de comercio y a la libre empresa, al flujo de información y a la comunicación directa entre los pueblos. Los que se oponen a este proyecto de ley, alegan que levantar estas prohibiciones representaría una concesión al régimen cubano y constituiría una fuente de ingreso de divisas que podría ser utilizada para reprimir al pueblo. También argumentan que, dadas las incesantes violaciones de derechos humanos y los repetidos actos de repudio, el levantar estas prohibiciones sería como abandonar a la sociedad civil cubana. Es verdad que últimamente se ha incrementado la represión y la violación sistemática de los Derechos Humanos de forma cruel y pública. Es cierto que estos fondos también podrían utilizarse para sostener e incluso agravar esta represión.

No obstante, creemos que si los ciudadanos de los Estados Unidos, como los del resto del mundo, aumentaran su presencia en nuestras calles y pudieran visitar a los familiares de los presos políticos y otros miembros de la incipiente sociedad civil cubana, podrían: en primer lugar, ser testigos presenciales de los sufrimientos del pueblo cubano; en segundo, sensibilizarse aun más con la necesidad de los cambios en Cuba; y en tercer lugar, ser puentes solidarios y cercanos para favorecer la transición que deseamos muchos cubanos. Esta presencia solidaria, el apoyo directo y otras muchas posibilidades de intercambio, usados eficazmente, y en la dirección deseada, en lugar de dejar abandonada a la sociedad civil en Cuba, podría fortalecerla de manera significativa.

De igual forma facilitar aún más la venta de productos agrícolas podría contribuir a aliviar las penurias alimentarias de la población. Por encima de todo esto, creemos y defendemos que el respeto a todos y cada uno de los Derechos Humanos para todos, es y debe ser una prioridad absoluta sobre cualquier decisión política y económica, y que ninguna restricción de cualquiera de esos derechos puede ser justificada por motivos económicos, políticos o sociales. Creemos que los derechos se defienden con derechos. Como viajar libremente es un derecho de todo ser humano, apoyamos la aprobación de este proyecto de ley. El actual gobierno cubano ha violado siempre este derecho y, en los últimos años, esgrime a su favor que el gobierno de Estados Unidos también coarta la libertad de viajar a sus propios ciudadanos. Aprobar esta ley, eliminaría además, esta espuria justificación. Por último, Honorables Sres. Congresistas, tenemos la firme convicción de que los problemas de Cuba y su camino hacia la libertad y la democracia son responsabilidad y tarea de nosotros los cubanos y cubanas que vivimos en la Isla, en comunión con los que sufren el exilio en la Diáspora y aman igualmente a la Nación que todos formamos. En el mundo de hoy todos los pueblos de la tierra se interrelacionan, aun cuando se trate de decisiones soberanas. Este sentido de responsabilidad con nuestra querida Patria y de fraternidad universal, nos anima a comunicarles respetuosamente nuestras opiniones con relación a este universal proyecto de ley que, aunque es competencia de los norteamericanos, está relacionado con Cuba. Agradecemos su atención y respeto.

A continuación la lista de ciudadanos cubanos que firman esta carta a título personal, entre los que se encuentran presos políticos, bibliotecarios independientes, bloggers, periodistas independientes, editores de revistas, clérigos, intelectuales, artistas, animadores de la sociedad civil y miembros de organizaciones políticas.

1. Juan Juan Almeida García.
2. José Alberto Alvarez Bravo
3. Silvio Benítez Márquez
4. Juan Carmelo Bermúdez Rosabal
5. Servando Blanco Martínez
6. Félix Bonne Carcassés
7. Luis Cáceres Piñero
8. Claudia Cadelo de Nevis
9. Leonardo Calvo Cárdenas
10. Eleanor Calvo Martínez
11. Marcelo Cano Rodríguez
12. Cecilio Dimas Castellanos Martí
13. Miriam Celaya González
14. Francisco Chaviano González
15. Hortensia Cires Díaz
16. Martha Cortizas Jiménez
17. Manuel Cuesta Morúa
18. Roberto De Miranda Hernandez
19. Gisela Delgado Sablon
20. Reinaldo Escobar Casas
21. Oscar Espinosa Chepe
22. Guillermo Fariñas Hernández
23. Carlos Guedy Fernández Morejón
24. Juan Carlos Fernández Hernández
25. Karina Gálvez Chiu
26. Livia Gálvez Chiu
27. Margarita Gálvez Martínez
28. Julio César Gálvez Rodríguez
29. Joisy García Martínez
30. José Luis García Paneque
31. Juan del Pilar Goberna
32. Ricardo González Alfonso
33. Ivan Hernández Carrillo
34. Maikel Iglesias Rodríguez
35. Irene Jerez Castillo
36. Yusnaymi Jorge Soca
37. Eugene Garcia Leal
38. Miriam Leiva Leiva
39. Gloria Prendes Llopis
40. Olga Lidia López Lazo
41. Yasnaya Losada Castañeda
42. Luis Ricardo Luaces
43. Juan A. Madrazo Luna
44. Aini Martínez Valero
45. Katia Sonia Martínez Véliz
46. Ricardo Santiago Medina Salabarría, presbítero
47. Manuel Alberto Morejón Soler,presbítero
48. Felix Navarro Rodríguez Rodríguez
49. Jorge Olivera Castillo
50. Paul Pacheco Ávila
51. Leonardo Padrón Comptiz
52. Hector Palacios Ruíz
53. Gustavo Pardo Valdés
54. Yisel Peña Rodríguez
55. Ana Margarita Perdigón Pellet
56. Arturo Pérez de Alejo
57. Juana Yamilia Pérez Estrella
58. Thomas Ramos Rodríguez
59. Soledad Rivas Verdecia
60. José Conrado Rodríguez Alegre presbítero
61. María Esperanza Hope Rodríguez Bernal
62. Lázaro Rosales Rojas
63. Elena Rosito Yaruk
64. Yoani Sánchez Cordero
65. Fernando Sánchez López
66. Elizardo Sánchez Santa Cruz
67. Mayra Sánchez Soria
68. Pedro Antonio Scull
69. Sergio Abel Suárez García García Suárez
70. Virgilio Toledo López
71. Dagoberto Valdés Hernández
72. Wilfredo Vallín Almeida
73. Alida Viso Bello
74. Liset Zamora Zamora.

Monday, May 31, 2010

La Visita




Ariel Hidalgo
No diré que esta historia ocurrió realmente –por razones personales-, pero tampoco que no ocurrió. En 1989 un oficial de Seguridad del Estado visitó a un disidente en su celda en un cuartel provincial. Ambos habían sido amigos y condiscípulos durante la adolescencia y juntos se habían opuesto al batistato. El disidente se preguntaba por el objetivo de aquella visita. ¿Había ido quizás con la duda clavándole las entrañas, con la curiosidad de saber por qué él había llegado a caer en aquel supuesto vacío?
“No quisiera estar en tu pellejo”, le dijo el oficial “Eso te pasa por estar comiendo mierda con esa pendejada de los derechos humanos”. Y el disidente había contestado: “Es preferible fracasar tratando de ser parte de la solución que triunfar siendo parte del problema”.
El oficial cuestionaba al disidente la buena voluntad de los que como él, “le hacían el juego al imperialismo” en sus “campañas mediáticas” contra la Revolución, pues según decía, esos “grupúsculos internos” eran manipulados por sectores derechistas de Miami. Y el disidente le aclaraba que si bien algunos podían estar deliberadamente sirviendo a esos propósitos, así como otros estaban también manipulados “por ustedes” -le decía apuntando hacia él,- en realidad la disidencia era un producto de problemas sociales internos, de eso que ellos llamaban “revolución”. ¿Pero quién le hacía más daño a esa Revolución? ¿El que en nombre de ella cometía actos que le restan popularidad, o el que denuncia esos actos? “No maten al mensajero y vayan a la raíz del problema. No habría denuncias si no hubiera qué denunciar. Estaríamos felices de no tener qué decir y así poder dedicarnos a labores más edificantes”.
En todo caso, decía en tono irónico, estaban brindando al Estado un servicio voluntario. ¿Por qué no aprovechar “nuestros gratuitos servicios” para sanear todos aquellos departamentos donde los desafueros generaban descontento, como Cárceles y Prisiones, muchos de cuyos funcionarios violaban sistemáticamente el Código Penal? No le exigían un salario pero al menos debía agradecerles que estuvieran poniéndoles al día de sus propios errores para que pudieran resolverlos y así presentar una imagen más aceptable ante el pueblo y el mundo. ¿Se trata sólo de personas que violan las leyes, o de leyes que violan derechos universalmente aceptados?¿Por qué no aceptar que se ha errado al discriminar por motivo de las ideas? Si se insiste en no reconocer a los llamados grupos disidentes con el argumento de que son manipulados desde afuera, ¿por qué rechazaban igualmente, entre ellos, a los que han mantenido posiciones independientes al oponerse al embargo contra Cuba? ¿Por qué no permitían a quienes representaban corrientes diferentes de pensamiento, postularse a título personal e incluso aspirar a la Asamblea Nacional directamente desde la base como mismo son elegidos muchos dirigentes del Partido? Si una diversidad de partidos divide a la sociedad, más lo dividía un partido único, ya que “partido” viene de parte, lo cual significa que sólo una parte de la sociedad se encuentra representada. En realidad él había seguido siendo el mismo, nunca había traicionado sus ideales.
- Precisamente porque soy file a esos principios es que condeno a tu gobierno cuando considero que su política los ha negado.
- No hables disparates. ¿No estabas contra los latifundistas y contra la burguesía explotadora? - le había preguntado el oficial- Pues hemos barrido con todo eso. Ahora el pueblo, los trabajadores, son los dueños de las tierras y las fábricas. ¿Quieren que el país retorne a manos de los americanos? ¿Que vuelvan los politiqueros corruptos y la aristocracia racista, que regrese la miseria del tiempo muerto con niños pidiendo limosnas por las guardarrayas?
- Tú sabes muy bien que ese no es mi programa - le respondió el disidente- Pero ya que hablas de miseria te recuerdo los apagones, nadie muere de hambre, pero los alimentos de la cuota se quedan “en una muela”; nadie anda descalzo, pero el agua de los charcos se cuela por los agujeros rotos de las suelas. Si antes había racismo ustedes lo sustituyeron por otra discriminación basada no ya en el color de la piel, sino en las ideas, un apartheid diferente al de Sudáfrica, pero apartheid al fin no menos vergonzoso. Lo que have falta ahora es una democracia que suprima toda forma de discriminación, que tanto en la piel como en las ideas, sea un hermoso arco iris.
- Tú sabes muy bien que con el acoso del imperialismo a 90 millas no podíamos darnos ese lujo.
Y el disidente había soltado una risita burlona.
- Sí, como el pastor que para amansar a sus ovejas les habla constantemente del peligro del lobo. Ese lobo, con sus amenazas, ha sido el mejor amigo del pastor.
Y añadía que el Estado, al absorber todos los bienes, creció de forma monstruosa para luego necesitar una casta de burócratas distanciados del pueblo para administrarlos. Las riquezas pasaron de unas manos a otras, pero nunca a los trabajadores. Quien antes trabajara para el terrateniente por un miserable jornal, siguió sometido, esta vez a una élite burocrática. Incluso muchos eran enviados a trabajar al extranjero por salarios miserables mientras el gobierno se embolsillaba la mejor parte.
Y como el oficial le recordara las gratuidades de la salud, la educación y otros servicios, le respondió que ningún Estado daba nada de gratis, porque todas las riquezas de la nación salían del trabajo de sus ciudadanos, aunque reconocía el acceso fácil de la población a esos servicios. Pero otros Estados habían logrado lo mismo sin tanta represión como Suecia, Holanda, Canadá y hasta un país subdesarrollado como Costa Rica. Con todo, aunque no tenían que pagar un centavo en policlínicos y hospitales, luego regresaban a sus hogares sin ser adecuadamente atendidos por falta de equipos y medicamentos.
¿A qué llamaban ellos “socialismo”? ¿A un modelo que niega la libre iniciativa económica de los ciudadanos? Un ejemplo singular de actitud de avestruz, porque justamente había sido esa restricción del estímulo productivo, el principal freno al desarrollo de la economía con su secuela de corrupción y otras desviaciones sociales a las que ellos se pasaban la vida declarando la guerra y amenazando siempre con purgas, o sea, yendo siempre a las ramas del mal y no a la raíz, justamente el modelo que ellos mismos se habían empeñado en mantener. En 30 años la sustitución de unos funcionarios por otros nunca había solucionado las sucesivas crisis. El problema real estaba en el sistema, en un modelo ya fracasado que tarde o temprano se derrumbaría en todas partes donde se había instaurado, porque un monopolio único como lo era el Estado centralizado perdía la capacidad de control sobre la base, lo cual originaba el caos.
Con ese fundamentalismo han empujado a muchos cubanos a emigrar, entre ellos a numerosos profesionales, y están abocando a la sociedad cubana no sólo a la bancarrota económica, sino además a la crisis social, al fraccionamiento y la desestabilización. Con esa política irracional que niega las posibilidades de desenvolvimiento económico, han convertido ya a toda la población en infractora de las leyes para poder supervivir. Ellos iban a ser responsables no ya del fantasma de la contrarrevolución contra la que tanto habían alertado, sino de ese caos.
¿Habrá mucha diferencia en que un campesino cobre su miserable jornal de manos de un terrateniente a que lo cobre de un funcionario público? Un economista necesitaría tiempo para explicar las diferencias entre el latifundio y la granja estatal, pero al campesino que trabaja la tierra lo que le interesa es una solo cosa: que no es él quien la posee. Sólo ha habido un cambio de amos. Es preciso expropiar esta vez al Estado mismo, que los bienes pasen directamente a manos del pueblo. Y la solución verdadera será crear todos juntos una comunidad donde las diferencias de ideas no sean barreras infranqueables entre los seres humanos, porque más importante que las ideas de la gente era la gente misma, una sociedad donde el centro no sea ni el capital ni el Estado, sino el ser humano.
El oficial permaneció en silencio y el disidente no podía ver su expresión velada por las sombras. Luego se levantó lentamente mientras con una mano ordenaba al custodio abrir la celda. Y tras informarle que no lo vería más y que sería trasladado a la capital, se alejó. Y el ruido de sus tacones sobre las lozas fue escuchándose cada vez más lejano, hasta perderse en un dédalo de pasillos.
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