Wednesday, August 1, 2012

Llamamiento urgente por una Cuba mejor y posible





Vivimos tiempos cruciales. Es necesario conocer y aprender del pasado para no repetirlo. Llamamos a todos los cubanos a evitar actos de violencia, derramamientos de sangre y particularmente aquéllos dirigidos contra la población indefensa. La violencia, la intimidación y el acoso abierto o sutil contra quienes sostienen ideas que se apartan de las oficialmente amparadas, deberán cesar inmediatamente. Una solución pacífica ha de ser el compromiso definitivo y público de todos y todas las partes sin excepción.

Demandamos un diálogo nacional, abierto, trasparente pluralista y sin condiciones para poder acometer constructivamente el desafío que nos presenta la actual crisis. Sostenemos el derecho de los cubanos a determinar nuestro futuro en plena libertad, independencia y soberanía, sin injerencias o imposiciones de ninguna nación extranjera sea cual sea la ideología que profese su gobierno. Nuestro país no debe estar supeditado a leyes de otro gobierno que nos afecten unilateralmente La soberanía reside en el conjunto del pueblo cubano y su derecho a la autodeterminación en plena independencia ha de ser respetado.

Presentamos a todos los ciudadanos cubanos un conjunto de medidas que no hay que supeditar a la agenda de ningún país extranjero y que puede comenzar a emprenderse entre todos inmediatamente de existir voluntad política para ello de parte de quienes siendo menos del 1% de la población, poseen la capacidad real de decisión sobre todos los aspectos de la vida cotidiana en nuestra patria:

1- Respeto inmediato a derechos y libertades ciudadanas básicas de conciencia, expresión, información, reunión, movimiento y asociación, derecho a la libre sindicalización, formación de partidos políticos y de organizaciones no gubernamentales y proscripción de toda forma de persecución o discriminación por razones de credo, ideología, raza, género u orientación sexual. Cese inmediato de la amenaza y uso de la violencia policial y parapolicial, aplicación de los estándares de Naciones Unidas para el tratamiento a los presos, trasparencia del régimen penitenciario al Relator Internacional contra la Tortura y abolición de la pena de muerte. Ratificación inmediata de los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y reforma legal hacia el establecimiento de un Estado de Derecho. Someter a referendo la incorporación de una cláusula constitucional criminalizando el empleo del terrorismo, la violencia, la tortura, el acoso y la discriminación de cualquier tipo, sea cual sea su promotor, justificaciones y procedencia, así como la adecuación de la Constitución a los principios y normas universalmente reconocidas de derechos humanos. Desmovilización o traspaso a otras funciones de aquellos agentes dedicados a la represión de esas libertades, y cierre de unidades represivas dedicadas a ese fin. Libertad inmediata de los presos políticos y amplia amnistía para quienes hayan sido encarcelados por haberse criminalizado acciones que no constituyen delito a la luz del derecho internacional.

2- Fin de las restricciones a las libertades de movimiento nacional e internacional de los ciudadanos cubanos así como la eliminación del destierro a cientos de miles de cubanos. Inmediata supresión de los permisos de entrada y salida, y libre relocalización en el país de los nacionales cubanos que así lo deseen. Fin inmediato de las confiscaciones de bienes y propiedades a los emigrantes. Igualdad de derechos –incluidos los de salud, educación y seguridad social- para todos los cubanos.

3- Liberación de todas las capacidades productivas y de innovación que atesora la nación cubana constituida por todos sus ciudadanos, residan en Cuba o en la diáspora. Traspaso inmediato de la propiedad de todas las empresas estatales de producción y servicios medianas y pequeñas a los trabajadores que laboran en ellas, y en las grandes empresas, participación en la administración y reparto de utilidades. Libertad de todos los ciudadanos para la actividad económica independiente, exportar e importar bienes, establecer empresas mixtas con el Estado o con la inversión extranjera y estímulos fiscales a las cooperativas y a la pequeña propiedad individual. Control trasparente del uso de los impuestos y de la renta nacional. Plan de emergencia para reanimar y fortalecer los sistemas nacionales de educación, salud y seguridad social. Acceso masivo a Internet y las nuevas tecnologías de la información y comunicación como herramientas imprescindibles de una economía moderna.

4- Adopción de una genuina política de paz y distensión internacional. Las relaciones con otros estados deberán fraguarse en base al respeto, la dignidad y la soberanía recíproca. Renuncia a participar, apoyar o fomentar guerras o conflictos en otros países. Las fuerzas armadas solo deberán salir de las fronteras nacionales para participar en operaciones internacionales multilaterales de Naciones Unidas. Creación de un grupo de buenos oficios para gestionar la normalización de relaciones con los países y organismos internacionales que están afectadas o suspendidas, incluyendo el tema de las sanciones unilaterales estadounidenses. Se deberán iniciar conversaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, con vistas al cese de la usurpación de la base naval de Guantánamo contra la voluntad y el deseo del pueblo cubano. Nuestro territorio deberá quedar libre para siempre de bases y tropas extranjeras y jamás se concederán facilidades militares logísticas o de otra índole a otro país.

Alertamos que no sólo una Cuba mejor es posible. También lo es una Cuba igual o peor a la que hoy existe. Las opciones están en manos de los cubanos y el tiempo de tomar decisiones sustantivas ha llegado. Quien hoy no dé los pasos para dar salida sensata a esta crisis no podrá responsabilizar a otros por lo que suceda mañana. Si en algo estamos todos de acuerdo es que el país está al borde del abismo.

Dado el primer día de agosto de 2012.

Lourdes Abascal Zayas-Bazán, agente hipotecario, Florida, Estados Unidos.
Iván Acosta, cineasta y dramaturgo, Nueva York, Estados Unidos.
Ricardo Acosta, cineasta, Canadá.
Manuel Carlos Acosta Acosta, empresario y profesor universitario, México.
Dayana Acosta Lorenzo. Estudiante de Derecho. Miami, Florida.
Pablo Aguabella Valdivia, actor, Costa Rica.
Ladislao Aguado, República Dominicana.
Pedro Pablo Aguilera González, profesor universitario en Humanidades, Colombia.
Hubert Albert, músico, Texas, Estados Unidos.
Pedro Albizu-Campos Espineira. Arquitecto, Florida, Estados Unidos.
Irma Alfonso Rubio, arquitecta, España.
Héctor Alfonso Pavón Lorié, Arquitecto, Florida, Estados Unidos.
Osvaldo Alfonso Valdés, publicista, Suecia.
Pedro F. Alonso, Florida Estados Unidos.
Karelia Alvarez, médico, Florida, Estados Unidos.
Antonio Álvarez Gil, escritor, Suecia.
Pedro Pablo Alvarez Ramos, sindicalista, España.
Dora Amador, periodista, Florida, Estados Unidos.
Elías Amor Bravo, economista, España.
Jorge Luis Arcos, escritor y profesor universitario, Argentina.
Miguel Arencibia Daupés, jurista, Cuba.
Wilfredo Armesto Coll, médico, Colombia.
Ana de Armas, actriz, Cuba-España.
Mirtha Arnal, profesora de Historia y Filosofía, España.
Marlene Arzola, psicóloga, Florida, Estados Unidos.
Carlos Manuel Azcuy de La Cruz: Empresario, Alemania.
Marlene Azor Hernández, socióloga, Cuba.
Aldo Baltony, empresario en redes de mercadeo, Texas, Estados Unidos.
Sergio Barroso, compositor, Canada.
Roland J. Behar, agente hipotecario, Florida, Estados Unidos.
Luis Beiro, escritor, República Dominicana.
Pedro Benítez, Nueva York, Estados Unidos.
Beatriz Bernal Gómez, Profesora Universitaria, México.
Guillermo Bernal Suárez, periodista y escritor, España.
María Elena Blanco, escritora, Austria/Chile.
Juan Antonio Blanco, politólogo, Canadá.
Mijaíl Bonito Lovio, abogado, Chile.
Sonia Bravo Utrera, académica, escritora y traductora, Gran Canaria, España.
Ana Lupe Bustos, maestra, Estados Unidos.
Reinaldo Caballero, ingeniero ambiental, Florida, Estados Unidos.
Jorge Calás Lozano, desarrollador de software y administrador de sistemas. España.
Rolando Calderón Fuente, España.
Juan Caminero, Chile.
Néstor  F. Campos Bruzón, bloguero, República Dominicana.
Pedro Campos Santos, analista de política internacional, Cuba.
Olga M. Cano, Contadora Pública, Florida, Estados Unidos.
Rolando H. Castañeda, economista, Washington D.C.
Asdrúbal Caner Camejo, poeta y economista, Canadá.
Iván Cañas, fotógrafo.
Jorge L. Cárdenas, empresario, España.
Jorge Carrigan, escritor, Canadá.
Luis Casacó, ingeniero, Uruguay.
Manuel Castro Rodríguez, profesor universitario, Panamá.
Asunción Caula Fernández, profesora de lenguaje, El Salvador.
Miriam Celaya González, antropóloga, Cuba.
José Raúl Coello Sotelo, empresario, España.
Ana María Cohen, analista de sistema, Florida, Estados Unidos.
Ramón Colás, fundador de las Bibliotecas independientes, Jackson, Estados Unidos.
Lázaro Collazo Pérez, mecánico, Florida, Estados Unidos.
Raúl E. Colón Rodríguez, traductólogo, Canadá.
Carlos O. Cordovés Céspedes, médico veterinario y empresario, Brasil.
Maritza Cossío, maestra, Florida, Estados Unidos.
Manuel Cuesta Morúa, politólogo, Cuba.
Armando Chaguaceda, politólogo, Cuba-México.
Jorge Dalton, cineasta cubano-salvadoreño, El Salvador
Domingo J. Delgado, abogado, Florida, Estados Unidos.
Germán Díaz, fotógrafo y periodista, Suecia.
Carmen B. Díaz, psicóloga, Estados Unidos.
Ramon Diaz, Economista, Miami, Florida.
Pablo Diaz Espí, periodista, España.
Luis Felipe Díaz Galeano, economista, España.
Manuel Díaz Martínez, escritor, Gran Canaria, España.
Ismael de Diego de los Ríos,
cineasta, Cuba. Haroldo Dilla Alfonso, sociólogo, República Dominicana.
Alexander Domínguez, publicista y promotor musical, Florida, Estados Unidos.
Andrés Dovale Borja, médico. Cuba.
Carmen Duarte, escritora, Florida, Estados Unidos.
Pedro M Dupre, trabajador social, Pennsylvania, Estados Unidos.
Cristóbal Durán Castillo, administrador público, Chile.
Paul Echaniz, ingeniero, New York.
Tomás Alberto Ercia Arenal, Comercial, España.
Gilberto D'Escoubet, profesor universitario, Quebec, Canadá.
Equinongo Echeverria, Jubilado, Pennsylvania, Estados Unidos.
Juan Escandell Ramírez, abogado, Florida, Estados Unidos.
Reinaldo Escobar Casas, periodista, Cuba.
Carlos M. Estefanía Aulet, pedagogo y periodista, Suecia.
Ignacio Estrada Cepero, activista de derechos humanos y bloguero, Cuba.
Rene Luis Falcón Santana, Ingeniero Aeronáutico, España.
Ana J. Fayá, analista política, Canadá.
Claudio Fernández, sociólogo y periodista, México.
Julio Fernández, proyectista, Venezuela.
Wilken Fernández, Economista, Virginia, Estados Unidos.
Rubén Antonio Fernández, biólogo computacional, New Jersey, Estados Unidos.
Luis Wilfredo Fernández, administración radial, Florida, Estados Unidos.
Raúl Fernández Rivero, sindicalista, Venezuela.
Roberto Fernández-Rizo, actor-productor, Virginia, Estados Unidos.
Alfredo Fernández Rodríguez, investigador de la Academia de Ciencias de Cuba, Cuba.
Adolfo Fernández Saínz, periodista independiente, Miami, Florida.
Alexis Ferrer Colás, empresario, Suecia.
Javier Figueroa, profesor universitario, Puerto Rico.
Roberto Fontanillas-Roig, publicista, Venezuela.
Leopoldo Fornés-Bonavía Dolz, historiador, España.
Mileydi Fougstedt, redactora de Misceláneas de Cuba, Suecia.
Ariel Francia Manzana, economista, Canadá.
Dayamí Freeman Pérez, España.
Elvis Fuentes, historiador de arte, New Jersey, Estados Unidos.
Ernesto Fundora Hernández, director de cine y escritor, México.
Carlos A. Galán, sindicalista, New Jersey.
Alina Galliano, poeta, España.
Carmen Gamoneda, profesora, Florida, Estados Unidos.
Félix García, Georgia, Estados Unidos.
Blanca I. García, trabajadora social, Florida, Estados Unidos.
Hibert García Jordi, ingeniero automotriz, Cuba.
Mickey Garrote, asistente bibliotecario, Florida, Estados Unidos.
David Gutiérrez Abreu, desarrollador de software, Cuba-Noruega.
Raúl García Huerta, pintor, maestro y actor, Florida, Estados Unidos.
Luis Manuel García Méndez, escritor y periodista, República Dominicana.
Jorge J. Gastón, activista comunitario, Florida, Estados Unidos.
Rita Geada, profesora universitaria y poeta. Florida, Estados Unidos.
Dayrom Gil, traductor, Brasil.
Andy S. Gómez, asistente especial para asuntos internacionales, Florida, Estados Unidos.
Antonio Gómez Sotolongo, músico, República Dominicana.
Reinaldo Gómez Ballina, editor, Suiza.
Adele González, teóloga, Florida, Estados Unidos.
Antonio González, abogado, Florida, Estados Unidos.
Reinol González, editor, Florida, Estados Unidos.
Boris González Arenas, historiador y cineasta, Cuba.
Tania González Domínguez, activista de derechos humanos, Cuba.
Arturo González Dorado, escritor, Reino Unido.
Alexis González González, ingeniero industrial mecánico, Gran Canaria, España.
Gerardo González Núñez, economista, Puerto Rico.
Daniel Gorostiaga Jardines, empresario, España
Ileana de la Guardia, Neuropsicóloga, Francia.
Antonio Guedes Sánchez, médico, España.
Félix Guerra Pulido, escritor, Cuba.
Ariel E. Gutiérrez, ingeniero, Puerto Rico.
David Gutiérrez Abreu, desarrollador de software, Cuba-Noruega.
Amauri Gutiérrez Coto, escritor, Arizona, Estados Unidos.
Vicente R. Gutiérrez Santos, economista y director de empresas, España.
Jesús Hernández, deshabilitado, Florida, Estados Unidos.
René Hernández Bequet, sindicalista, Florida, Estados Unidos.
Jorge Hernández-Pría, diseñador gráfico y publicista.
José Herrera, director adjunto internacional, España.
Ariel Hidalgo, maestro, Florida, Estados Unidos.
Yankilé Hidalgo, profesora de Lengua y Literatura, Ecuador.
Faisel Iglesias, abogado y escritor, Puerto Rico.
Wilmina Iglesias, Maestra, Florida, Estados Unidos.
Leannes Imbert Acosta, Directora del Observatorio Cubano de Derechos LGBT, Cuba.
Manrique Iriarte, médico, Florida, Estados Unidos.
Wendy Iriepa Díaz, activista de derechos humanos y bloguera, Cuba.
Ivanova Irizarry, Traductora independiente, Virginia, Estados Unidos.
Maya Islas, poeta, artista visual, España.
Mario Nicolás Jacas Medina, ingeniero en control automático, Florida, Estados Unidos.
Tony Jiménez, empresario, Florida, Estados Unidos.
Ricardo Jorge, agrimensor, Florida, Estados Unidos.
Guillermo Labrit, Profesor universitario, California, Estados Unidos.
Eduardo Lamora, cineasta, Francia.
Alberto Lauro, poeta, escritor y periodista, España.
Felipe Lázaro, poeta y editor, España.
Carlos León, técnico medio, Pennsylvania, Estados Unidos.
Heriberto Leyva, filósofo, linguista y educador , New Jersey, Estados Unidos.
Adelfa Locay, retirada. Florida, Estados Unidos.
Carmen Locay García, retirada, Florida, Estados Unidos.
Milán López, empresaria, Florida, Estados Unidos.
Mónica López, traductora, New York, Estados Unidos.
Franklin D. López, periodista, político, empresario, escritor.
Pedro Ramon López, empresario, Santo Domingo, R.D.
Humberto López y Guerra, escritor y cineasta, Francia.
Alina M. López Marín, investigadora retirada, Estados Unidos.
Sergio López-Miró, empresario y publicista, Florida, Estados Unidos.
Antonio Llaca Busto, médico cirujano, Venezuela.
Diana Madero, consejera financiera, Florida, Estados Unidos.
Juan Carlos Marrero Bécquer, Poeta y profesor de Educación Física, Chile.
José Martel, periodista, Florida, Estados Unidos.
Joaquín Martínez, ingeniero electricista, Atlanta, Estados Unidos.
Jorge González Martínez, Arquitecto, Cuba.
Ricardo Martínez-Cid, abogado, Florida, Estados Unidos.
Héctor Martínez Cruz, traductor.
Gerardo E. Martínez-Solanas, economista y politólogo, Florida, Estados Unidos.
Jorge Martínez Jorge, empresario y escritor, Uruguay.
Jorge Masetti, periodista, Francia.
Dmitry Massip, Ingeniero en Telecomunicaciones e Informática, Rusia.
José Antonio Massip, maestro, Florida, Estados Unidos.
Alex Medina, profesor universitario, España.
Digna G. Medina. Odontóloga, España.
Silvia Maria Méndez Rorado, odontóloga, Uruguay.
Dora Leonor Mesa Crespo, activista de la sociedad civil, Cuba.
Juan Antonio Michelena, empresario, Venezuela y España.
Lázaro R. Miranda González, España.
Marcelino Miyares, politólogo, Florida, Estados Unidos.
Marlene Moleón, editora, Canada.
Roberto Molina, artista plástico y diseñador gráfico, Venezuela.
Alessandra Molina, escritora, Missouri, Estados Unidos.
Lizabel Mónica, escritora, Philadelphia, Estados Unidos.
Carlos Alberto Montaner, escritor, Florida, Estados Unidos.
María Emilia Monzón, sindicalista, Florida, Estados Unidos.
Rene Mora, topógrafo, Florida, Estados Unidos.
Julio César Morales, agente de bienes raíces, Florida, Estados Unidos.
Antonio E. Morales-Pita, profesor universitario, Chicago, Estados Unidos.
Luis E. Moro, proyectista, Venezuela.
Víctor Mozo, traductor, Canadá
Eusebio Mujal-León, politólogo, Estados Unidos.
Arnoldo Muller, empresario, Florida, Estados Unidos.
Tomás G. Muñoz, España.
Xenia Nino, ama de casa, Estados Unidos.
Rinaldo Miguel Nodarse Hernández, Psiquiatra, España.
Nelson Núñez Dorta, México.
Luis Mario Ochoa, músico, Canadá.
Ana Olema, artista visual/multimedia, Cuba.
Jorge Olivera Castillo, escritor, periodista y ex editor de la t.v. cubana, Cuba.
Roberto Pardinas Sánchez, activista derechos humanos, Nueva York, Estados Unidos.
Martha Pardiño Alvarez, retirada, Florida, Estados Unidos.
Miguel Pascual, agente hipotecario, Florida, Estados Unidos.
Enrique Patterson, ensayista, Florida, Estados Unidos.
Geandy Pavón, artista visual, New Jersey, Estados Unidos.
Maggie Pelleya Madrazo, directora radial, Florida, Estados Unidos.
Oscar Peña, activista de derechos humanos, Florida, Estados Unidos.
Radamés Peña Ramírez, soldador industrial,Puerto Rico.
Groylan Pereira, Presidente Fundación Cubano-Dominicana, República Dominicana.
Maurilio Pérez, técnico en electrónica, cubano, Florida, Estados Unidos.
Armando Pérez, maestro, Connecticut, Estados Unidos.
Laura Pérez, Estados Unidos.
Luis Enrique Pérez, gerente de salud pública, Alemania.
Jorge Ignacio Pérez, periodista y escritor, España.
Eduardo C. Pérez Martínez, médico, México.
Nicolás Pérez Argüelles, empresario y analista político, Florida, Estados Unidos.
Iván Pérez Carrión, filólogo, Santo Domingo, República Dominicana.
Pedro Pérez Castro, sindicalista, Venezuela.
Waldo Pérez Cino, escritor, Bélgica.
Roberto Pérez Llanes, profesor universitario, Bolivia.
Marcos A. Pérez Medina,  empresario, Florida, Estados Unidos.
Pedro Nicolás Pérez Santo, República Checa.
Julio Pino Miyar, ensayista, Florida, Estados Unidos.
Encarnación Pisonero, poeta, crítico de arte, España.
Antonio Ponte, escritor, España.
Roberto Poveda, músico, New York, Estados Unidos.
José Prats Sariol, escritor, México.
Rafael Edgar Puente Roca, Estados Unidos.
Ricardo Puerta, sociólogo, Honduras.
Efrén Pulgarón, periodista, Florida, Estados Unidos.
Rolando Pulido, artista visual y gráfico, New York, Estados Unidos
Roberto Quintans, profesor, Florida, Estados Unidos.
Osvaldo Antonio Ramírez, escritor, España.
Lidia Esther Ramírez González, diseñadora de ropas, Hungría.
Justino Renee Morales, ejecutivo de turismo, California, Estados Unidos.
José Manuel Revilla, retirado, Florida, Estados Unidos.
Amaury Reyes Morris, estudiante, Argentina.
Jorge Del Rio, científico ambientalista Florida, Estados Unidos.
Mario Rivadulla, periodista, República Dominicana.
Paquito D'Rivera, músico, Estados Unidos.
Augusto Rodríguez, periodista y activista derechos humanos, Florida, Estados Unidos.
Dulma Rodríguez, informática, Gran Bretaña.
Milena Rodríguez, poeta y profesora,\ España.
Tomás Rodríguez, profesor y activista político, Florida, Estados Unidos.
Tania Rodríguez, retirada, Florida, Estados Unidos.
Ariel Rodríguez Armas, técnico de sonido, Canadá.
Yuri Rodríguez Báez, médico, Bruselas, Bélgica.
Jorge Rodríguez Beruff, profesor, Puerto Rico.
Pablo Rodríguez Carvajal, comunicador, Florida, Estados Unidos.
Rafael Rojas, historiador, México D.F.
Teresa María Rojas, actriz, Florida, Estados Unidos.
Rodolfo Rojas Companioni, ingeniero, New Jersey.
Ricardo Roque, médico ortopédico, República Dominicana.
Danny Roque Gavilla, sacerdote católico, Cuba.
Perla Rozencvaig, profesora universitaria.
Luis G. Ruisánchez, periodista, República Dominicana.
Arcadio Ruíz Castellano, artista plástico y teatral, New York, Estados Unidos.
Gilberto Ruiz Val, artista visual, New York.
Siva Sahl, especialista en computación, California, Estados Unidos.
Reinaldo Sainz Sánchez, sindicalista, California, Estados Unidos.
Carlos Saladrigas, empresario, Florida, Estados Unidos.
Miguel Saludes, periodista independiente, Florida, Estados Unidos.
Lordi Sam, empresario de energías renovables, España.
Rafael A. Sánchez, médico, Florida.
Yoani Sánchez, filóloga y bloguer, Cuba.
Roberto A. San Martín, escritor y director de radio y t.v. Florida, Estados Unidos.
Yaneidy Santana Melgarejo, médico, New York, Estados Unidos.
Enrico Mario Santí, profesor universitario, Kentucky, Estados Unidos.
Ricardo L. Santos, ingeniero civil e hidráulico, Florida, Estados Unidos.
Diana Sarlabous, economista, República Dominicana.
Enri Saumell, activista de derechos humanos, Texas, Estados Unidos.
Rafael E. Saumell, profesor de Lengua española, Texas, Estados Unidos.
Yamil Simón-Manso, investigador químico, Maryland, Estados Unidos.
Julio César Soler Baró, bloguer, Suecia.
Enrique Sosa, retirado, Florida, Estados Unidos.
Avelino Omar Suárez, escultor, Florida, Estados Unidos.
Pedro Subirats Camaraza, profesor universitario de filosofía, Puerto Rico.
Miquen Tan, poetisa, New York, Estados Unidos.
Arnoldo Tauler, dramaturgo y guionista de radio y tv. Florida, Estados Unidos.
Leonel Teijón Fajardo, graduado en laboratorio clínico, Florida, Estados Unidos.
Osvaldo Torres, Michigan, Estados Unidos.
Dagoberto Valdés Hernández, director de revista Convivencia, Cuba.
Dagoberto Valero Paz, profesor universitario, New Jersey, Estados Unidos.
Amir Valle, escritor, Alemania.
Sylvia Valls, escritora, México.
Jorge Valls Arango, politólogo, Estados Unidos.
Francisco Vázquez, médico, Florida, Estados Unidos.
Rayma Vázquez, médico, Florida, Estados Unidos.
Miriam de La Vega, coordinadora de programación televisiva, Florida, Estados Unidos.
Camilo Venegas, escritor, República Dominicana.
Lía Villares, artista visual, Cuba.
Omar Villamil, médico, Panamá.
María del Mar Ximénez García, retirada, España.
Pedro Yero, Estados Unidos.
Carlos Alberto Yllobre Rodríguez, médico, Islas Canarias, España.
Pablo Zamora, ejecutivo retirado, Florida, Estados Unidos.
Eduardo Zayas-Bazán, profesor emérito y autor, Florida, Estados Unidos.
Yovani Zayas Setién, jurista, New York, Estados Unidos.
Alfredo David Zayas Cañedo, físico médico, México.


Nota: Para añadir firma enviar a Ariel Hidalgo a: Infoburo@aol.com



Sunday, February 26, 2012

Contra la Censura en Cuba

Los firmantes denunciamos las acciones de censura que en el transcurso de los últimos meses se han estado llevando a cabo contra comunidades y colectivos culturales e informativos de la población cubana, entre los que se destacan los siguientes casos:
- El 25 de noviembre de 2011, en San Antonio de los Baños, es suspendido sin explicaciones y por orden del director municipal de cultura, el Primer Festival Cultural ArtEco: Arte, Ecología y Comunidad ¡Por Amor a la Tierra! Desde hacía un mes estaba siendo organizado por el Colectivo La Rueda –grupo que se autodenomina socialista libertario-, en El Paso del Soldado junto al río Ariguanabo, con los recursos personales de los miembros de esa comunidad y había sido incluido en el plan de actividades de la Dirección Municipal de Cultura. Durante varias semanas las familias confeccionaban los disfraces de los niños para vestirlos de piratas, indios, payasos y gitanas, se memorizaban canciones y poemas para ser recitadas y hasta sus perros y chivos eran adornados. En la mañana del 26, día del festival, dos personas en moto arrancaron las promociones realizadas con tanto esfuerzo por la población. Algunos artistas e instructores de arte que habían participado en ese trabajo, así como dos miembros del Colectivo, fueron citados para intimidarlos e interrogarlos, haciendo hincapié en el significado de las consignas: ¡Apoya a tu Comunidad! ¡Únete al Cambio!
- Después de varios meses de advertencias, amenazas e intimidaciones contra participantes, público y amigos de Estado de Sats, proyecto de divulgación audiovisual por internet, “un espacio público de discusión y debate” [1], es saboteado un encuentro programado para el 10 de febrero de 2012 dedicado a la Poesía y el Jazz. El poeta Hank Lazer y el músico Andrew Raffo, comprometidos a participar en el evento, ambos estadounidenses de visita en Cuba como parte de la celebración de diez años de colaboración entre las universidades de Alabama y de San Gerónimo de La Habana Vieja, no se presentaron al evento. Al cancelar su presentación, Lazer confiesa que había sido disuadido para no asistir con la sugerencia de que “restringiera su estancia en el país a las actividades que tenía programadas” [2]. Horas después, cuando Estado de Sats divulgó la suspensión, cambió su versión en una nueva llamada: el motivo sería una actividad inesperada, una cena que tendría lugar esa noche. Una declaración escrita de Estado de Sats recuerda que diversos artistas y académicos residentes en Cuba, “han realizado giras y visitado múltiples ciudades norteamericanas con toda la libertad de movimiento”.
- Se produce el bloqueo de la dirección electrónica de Observatorio Crítico (observatoriocritico@gmail.com) durante el mes de febrero del presente año. Los mensajes enviados a direcciones del servidor nacional Infomed no son recibidos y son rebotados de vuelta, y han impedido la recepción a direcciones de correo de algunas facultades de la Universidad de La Habana. Varias personas se quejan de haber dejado de recibir los sistemáticos materiales informativos y las convocatorias de Observatorio Crítico.





Tanto Estado de SATS (a lo largo de los últimos meses) como Observatorio Crítico (desde su conocida carta de diciembre de 2009[3]) han alertado repetidamente sobre los intentos y consecuencias de semejantes actos de censura contra el activismo, la información y el debate socioculturales. Considerando estos antecedentes, así como la valiosa y plural labor que espacios como los mencionados -y muchos otros- desarrollan en pos de una nación y ciudadanía más diversa, incluyente y democráticas, los abajo firmantes condenamos enérgicamente estas medidas de censura impuestas por funcionarios y agentes del gobierno. ¿Temen acaso a la autonomía, a la autorganización y a la iniciativa ciudadana? Exigimos que cesen las medidas intimidatorias y las barreras impuestas a proyectos pacíficos que sólo se han propuesto dar voz a la gran diversidad de la población cubana.




A los 27 días de febrero de 2012.






(Documento elaborado por el Grupo Concordia. Para añadir su firma dirigirse a Ariel Hidalgo, Infoburo@AOL.com)



Iván Acosta, dramaturgo y cineasta, New York, Estados Unidos.


Pablo Aguabella Valdivia, actor y empresario, Costa Rica.


Guillermo Marcelo Almeyra Cásares, politólogo, México-Argentino


Dora Amador, periodista, Florida, Estados Unidos.


Martin Edwin Andersen, activista de derechos humanos, estadounidense.


Marlene Azor Hernández, socióloga, Cuba-México.


Elena Blanco García, venezolana, residente en Wisconsin, Estados Unidos.


Juan Antonio Blanco, analista político, Florida, Estados Unidos.


Rolando Castañeda, economista, Washington D.C., Estados Unidos.


Manuel Castro Rodríguez, profesor universitario, Panamá.


Raúl E. Colón Rodríguez, editor, periodista y traductor, Canadá.


Edgar Córdova Jaimes, politólogo, venezolano.


Marfrey Cruz Medina, poeta, Cuba.


Armando Chaguaceda, Politólogo e historiador, Cuba-México.


Isbel Díaz Torres, poeta y biólogo, Cuba.


Haroldo Dilla Alfonso, Sociólogo, República Dominicana.


Samuel Farber, Profesor Emérito de Ciencias Políticas, Nueva York, Estados Unidos.


Alfredo Fernández Rodríguez. Historiador de la Ciencia. Cuba.


Blanca I. García, trabajadora social, Florida, Estados Unidos.


Helio J. González, ingeniero de telecomunicaciones, Florida, Estados Unidos.


Vicente R. Gutierrez Santos, economista y analista político, España.


René Hernández Bequet, sindicalista, Florida, Estados Unidos.


Israel Hernández Ceballos, sociólogo, mexicano.


Ariel Hidalgo, maestro, Florida, Estados Unidos.


Alexis Jardines, Filósofo, Puerto Rico.


Antonio Llaca, cirujano, Venezuela.


Pedro Ramón López, empresario, República Dominicana.


Alina López Marín, jubilada, California, Estados Unidos.


Rafael López Ramos, artista visual, Florida, Estados Unidos.


Gerardo Martínez-Solanas, economista y politólogo, Florida, Estados Unidos.


Nelson Méndez, profesor universitario, venezolano.


Marta Menor, Florida, Estados Unidos..


Oscar Peña, activista derechos humanos, Florida, Estados Unidos.


Pedro Pérez Castro, sindicalista, Venezuela.


Luis Prat, Ingeniero, Estados Unidos.


Ricardo Puerta, sociólogo, Honduras.


Mario Rivadulla, periodista, República Dominicana.


Mary B. Rivadulla, profesora de diseño digital, Puerto Rico.


Gustavo Rodríguez, periodista y comunicador, México.


Pablo Rodríguez Carvajal, comunicador, Florida, Estados Unidos.


Jimmy Roque Martínez, optometrista, Cuba.


Roberto Ruiz, Florida, Estados Unidos.


Carlos Saladrigas, empresario, Florida, Estados Unidos.


Dora María Téllez, historiadora y dirigente política, nicaragüense


Rafael Uzcategui, sociólogo, venezolano.


Eduardo Zayas-Bazán, Profesor emérito y escritor, Florida, Estados Unidos.





Saturday, February 4, 2012

¿Cuántos más tendrán que morir?






¿Cuántos más tendrán que morir?La muerte del preso de conciencia Wilman Villar Mendoza en las cárceles cubanas en exigencia del respeto a sus derechos, ocurre a menos de dos años de otro caso muy similar, el del también preso de conciencia Orlando Zapata Tamayo, lo cual debiera hacernos reflexionar a todos. Si bien se trata del segundo caso de un luchador cívico que ofrece su vida mediante una huelga de hambre en el último período del movimiento disidente pacífico, no son los únicos presos políticos que, bajo un régimen que intenta ocultar y silenciar todos sus desmanes a través del monopolio de los principales medios de comunicación y el férreo control represivo, han muerto mediante esta forma de protesta, una de las pocas -y muchas veces la única-, que les queda a los encarcelados opositores al Gobierno cubano por los tratos inhumanos y degradantes a que son sometidos. Son muchos más, en total trece, los que han podido documentarse hasta ahora:
- Roberto López Chávez, de 25 años de edad, murió el 11 de diciembre de 1966 en la prisión de Isla de Pinos, sin haber recibido atención médica.
- Luis Álvarez Ríos, de 31 años, murió el 9 de agosto de 1967 en la prisión Castillo del Príncipe, La Habana, sin haber recibido atención médica.
- Francisco Aguirre Vidarrueta, murió en septiembre de 1967 en la prisión Castillo del Príncipe, La Habana.
- Carmelo Cuadra Hernández, murió el 21 de julio de 1969 en una prisión de La Habana en huelga de hambre, sin haber recibido atención médica.
- Pedro Luis Boitel, de 34 años, murió el 25 de mayo de 1972 en la prisión Castillo del Príncipe, La Habana, sin haber recibido atención médica.
- Olegario Charlot Spileta, murió el 15 de enero de 1973 en la prisión de Boniato, Santiago de Cuba, sin haber recibido atención médica.
- Enrique García Cuevas, murió el 23 de mayo de 1973 en la prisión provincial de Pretensado, Las Villas, sin haber recibido atención médica.
- Reinaldo Cordero Izquierdo, murió el 21 de mayo de 1975 en una prisión de Pinar del Río, sin haber recibido atención médica.
- José Barrios Pedré, murió el 22 de septiembre de 1977 en una celda de máximo rigor en la prisión Pretensado, Las Villas.
- Santiago Roche Valle, de 45 años, murió el 8 de septiembre de 1985 en la prisión Kilo 7, Camagüey. Sufrió un paro cardíaco, sin haber recibido atención médica.
- Nicolás González Regueiro, de 42 años, murió el 16 de septiembre de 1992 en la prisión de Manacas, Las Villas.
- Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, murió el 23 de febrero de 2010. Horas antes de su muerte lo llevaron al Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras en La Habana.
- Wilman Villar Mendoza, 31 años, murió el 19 de enero del 2012 en el Hospital Juan Bruno Zayas de Santiago de Cuba, a donde había sido trasladado desde una celda con baja temperatura de la prisión de máximo rigor de Aguadores donde contrajo una pulmonía[1].

Esta lista no incluye a los prisioneros políticos que han muerto en otras circunstancias, ya sea por negación de asistencia médica o por agresiones de los carceleros. Otros son los casos de muertes fuera de los muros carcelarios donde han estado sospechosamente presentes, de una u otra forma, las manos de las autoridades. En este sentido no podemos dejar de mencionar que en los últimos dos años, además de los casos de Zapata Tamayo y Villar Mendoza que perdieron sus vidas por huelgas de hambre en las prisiones, los de Juan Wilfredo Soto García, muerto de una pancreatitis aguda tres días después de ser golpeado brutalmente por un policía en el parque Leoncio Vidal de Santa Clara el 5 de mayo de 2011, y Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, fallecida el 15 de octubre de 2011 después de varios días de hospitalizada por un fallo respiratorio tras sufrir el asalto de turbas dirigidas por agentes de Seguridad del Estado que la arrinconaron violentamente contra un muro el 24 de septiembre.

¿Cuántos más tendrán que morir para que el régimen cubano acepte al menos lo más elemental que se le ha pedido en estas huelgas: el respeto a la vida, la integridad de la persona humana y su dignidad? Wilman Villar Mendoza no hizo huelga de hambre para que el país regresara al capitalismo ni para que los gobernantes cubanos renunciaran a sus cargos o efectuaran reformas constitucionales, sino para que se corrigieran las violaciones procesales perpetradas en su caso. En un país con un mínimo de respeto a los principios de un Estado de Derecho, hubiese podido apelar exitosamente, ya que su condena tiene visos de ilegalidad y represalia política.

Al igual que hizo con el mártir Zapata Tamayo, al día siguiente de la muerte de Villar Mendoza, el Gobierno cubano comenzó una campaña difamatoria. En nota publicada el 20 de enero de 2012 en Cubadebate, el Gobierno lo califica de “recluso común” y atribuye su encarcelamiento a “un escándalo público en el que agredió y provocó lesiones en el rostro de su esposa” [2]. Esa nota ha sido difundida por todos los medios de comunicación cubanos, incluyendo la emisora radial más oída en Cuba, Radio Reloj[3], por lo que las pequeñas hijas de Villar Mendoza -de cinco y siete años de edad- han estado expuestas a oír semejante injuria sobre su padre. Maritza Pelegrino Cabrales, la viuda de Villar Mendoza, negó tales hechos: “pido al gobierno cubano que me muestren en televisión (…) para que en Cuba vean que el Gobierno cubano está mintiendo, de que en ningún momento me hizo lesiones en la cara ni me golpeó” [4].

Si Villar Mendoza fue procesado por un delito común y la fecha en que cometió ese supuesto abuso doméstico según la versión gubernamental, fue el doce de julio, ¿por qué se le encarcela cuando participa en una manifestación pacífica el 14 noviembre, es decir, cuatro meses después de los hechos que se le atribuyen? Es comprensible que incluso el Gobierno cubano niegue que en verdad realizara una huelga de hambre, incapaz de explicar cómo es posible que los dos últimos hombres que murieron acudiendo a ese recurso extremo, tachados por ese Gobierno de delincuentes, tuvieran el valor de llevar hasta las últimas consecuencias semejante acto en defensa de sus derechos. Ningún malhechor, carente de ideales y de principios, es capaz de realizar tal sacrificio. De aceptar la versión de que esa huelga no se produjo, habría que suponer que sus compañeros de lucha al denunciar desde varias semanas antes el peligro de muerte que se cernía sobre Wilman Villar Mendoza, son zahoríes capaces de vaticinar una muerte supuestamente impredecible. Pero aún aceptando la versión gubernamental, esas autoridades deberían explicar en qué condiciones carcelarias se encontraba el prisionero para que sin que medie un ayuno prolongado, fuera susceptible de contraer “neumonía severa”.

Quienes se arrogan el derecho de hablar en nombre del pueblo, no tienen otra alternativa que calificar a estos luchadores de delincuentes, cuando, ante el empuje de ciudadanos pacíficos donde predominan las personas más humildes y sobre todo mujeres y negros, no pueden continuar adjudicándoles los epítetos tradicionales de “agentes del imperialismo” o “vendepatrias”. El Gobierno cubano no puede admitir que quien comienza a erguirse gallardamente exigiendo sus derechos, no es otro que el propio pueblo indignado.

Dado a los 28 días del mes de enero de 2012.




Blanca Acosta, profesora universitaria, Missouri, Estados Unidos.
Inés Aizpún, Periodista, Dominicana.
Dora Amador, periodista, Florida, Estados Unidos.
Luis Beiro, escritor y periodista, República Dominicana.
Juan Antonio Blanco, analista político, Florida, Estados Unidos.
Rolando Castañeda, economista, Washington D.C., Estados Unidos.
Manuel Castro Rodríguez, profesor universitario, Panamá
Raúl E. Colón Rodríguez, editor, periodista y traductor, Canadá.
Moraima Díaz, Psicóloga Criminalista. Dominicana.
Haroldo Dilla, Sociólogo, República Dominicana.
Laritza Diversent Cambara, Abogada, La Habana, Cuba
Gonzalo Fernández, escritor, Carolina del Norte.
Fernando Ferrán, antropólogo, diplomático, República Dominicana.
Blanca García, trabajadora social, Florida, Estados Unidos.
José Gómez Cerda. Sindicalista. Sociólogo. Periodista. Dominicano.
Luis González Ruisánchez, periodista, República Dominicana.
Vicente R. Gutiérrez Santos, economista y analista político, España.
Ariel Hidalgo, maestro, Florida, Estados Unidos.
Rosa María León, activista cívico, República Dominicana
Rafael León Rodríguez, activista cívico, República Dominicana.
Antonio Llaca, cirujano, Venezuela.
Pedro Ramón López, empresario, República Dominicana.
Gaetano Lo Bianco, dirigente sindical, Sicilia. Italiano.+
Felipe P. Manteiga, Florida, Estados Unidos.
Antonio E. Morales-Pita, profesor universitario, Estados Unidos.
Ramón Núñez Ramírez, economista, ingeniero y comentarista de tv, Dominicano.
Oscar Peña, activista derechos humanos, Florida, Estados Unidos.
Iván Pérez Carrión, filólogo, periodista y traductor, República Dominicana.
Yanira Pino, Periodista, República Dominicana.
José Prats Sariol, escritor, México.
Ricardo Puerta, sociólogo, Honduras.
Mario Rivadulla, periodista y comunicador, República Dominicana.
Mary B. Rivadulla, profesora de diseño digital, Puerto Rico.
Pablo Rodríguez Carvajal, comunicador, Florida, Estados Unidos.
Cecilio Vázquez, ex capitán Ejército Rebelde, República Dominicana.
Camilo Venegas, poeta, escritor, República Dominicana.


[1] Cuba Archive, Verdad y Memoria.
[2] http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/01/20/nota-del-gobierno-cubano-sobre-la-muerte-de-wilman-wilar-mendoza/
[3] http://www.radioreloj.cu/index.php/noticias-radio-reloj/36-nacionales/6958-nota-informativa-del-gobierno-cubano-por-fallecimiento-de-recluso.
[4] http://www.martinoticias.com/templates/ocb-mediaDisplay.html?mediaPath=http://av.martinoticias.com/MartiMedia/audio/2012/1/domingo22jorge2.mp3&mediaContentID=137851933.

Saturday, August 27, 2011

¿A Pablo? ¡Con los brazos abiertos!









Ariel Hidalgo
Nadie tiene por qué arrepentirse ni tener que pedir perdón por defender o haber defendido, una causa que creyó o cree justa, por muy equivocado que consideremos que esté. De lo que habría que arrepentirse y pedir perdón es por agredir física o verbalmente a un semejante –y en este caso a un compatriota-, por la sola razón de pensar diferente, no importa qué causa esté defendiendo, no importa en qué posición esté del espectro político. Estas pasiones han llevado incluso al fratricidio. Fue tan repugnante el hundimiento del remolcador 13 de Marzo como la voladura del avión de Barbados, tan abominable el crimen contra Wilfredo Soto como el de Luciano Nieves.
Sé que posiciones como ésta, en un mundo polarizado por las pasiones como el cubano, no despiertan muchas simpatías en ciertos círculos, pero es hora de acabar de entender que un verdadero activista de derechos humanos no es de izquierda ni de derecha, sino de lo alto, porque está por arriba de todas las posiciones políticas, ni negro, ni blanco, ni azul, ni rojo, que un verdadero defensor de la libertad no responde a ningún partido, ni gobierno, que no tiene bandera, y si la tuviera… ¡Mi bandera no tiene color!
Pablito Milanés no vaciló en negar el apoyo a la redada de los 75 disidentes de la Primavera Negra y tuvo el valor de cuestionar el fusilamiento de los tres jóvenes negros que en medio de la desesperanza secuestraran la Lanchita de Regla. Hombres así son los que necesita la Cuba de mañana, los que no temen decir lo que piensan, no los que, por congraciarse con los poderes dominantes, salen a la calle, ya sea el Malecón o la Calle 8, con ignominiosos actos de repudio contra aquellos que lo único que han hecho es expresar abiertamente sus opiniones.
He escuchado de la llamada izquierda miamense, so pretexto de defenderlo, que Pablo pretendía con estas posiciones, estar “con Dios y con el Diablo” para ganarse la aceptación de quienes rechazan su presencia en Miami, y ponen en sus programas radiales pagados, viejas canciones militantes que probablemente ni Pablo ya recuerda, con lo que echan leña al fuego de la esperpéntica locomotora de la extrema derecha. ¡No me defiendas, compadre! Es absurdo que en el 2003 se arriesgara a adoptar tales actitudes no sin considerables costos -por entonces se rumoró que lo habían obligado a disolver su fundación y que él había optado por una especie de exilio de seda en España-, ¿todo porque ya sabía que ocho años más tarde vendría a Miami a dar su concierto? Más bien lo que parece demostrar Pablo es justamente lo contrario, que no está ni con Dios ni con el Diablo, sino con la verdad, su verdad, tan respetable como la de cualquier otro, y esa honradez es lo que lo engrandece ante los ojos de todos los que amamos la causa de las libertades ciudadanas y de la justicia social, no importa si coincide o no con todas las posiciones de los que así pensamos.
Es bueno que Pablo sepa que no somos pocos los que en Miami le damos la bienvenida y lo recibimos con los brazos abiertos, que no sólo lo admiramos como compositor e intérprete, sino además, por esos actos de honestidad, verdaderas campanadas en la conciencia de los que por indiferencia o miedo, han sido cómplices de nefandas acciones, que no nos importa qué creyó antes, cree ahora o creerá mañana, porque lo realmente importante es no tener miedo a la hora de decir lo que se piensa, aunque al decirlo se rompa la monotonía de un paisaje de consignas de odio impuesto por grupos intolerantes, no importa donde estén, si en La Habana o en Miami. Y éste es el mejor mensaje que puede enviarse a los que alguna vez, o incluso aún hoy, mantienen posiciones comprometidas con el liderato gubernamental: que no los odiamos ni los repudiamos, y que si alguna vez cualquiera de ellos comienza a manifestar dudas y toca a nuestra puerta, nosotros se la abriremos, y en nuestra mesa no dejará de haber, para él, una cordial taza de café.
Otros articulos afines publicados pueden ser leidos :http://www.elnuevoherald.com/2011/08/06/997969/oscar-pena-milanes-te-invito-a.html#ixzz1UFmNbLjW

Saturday, June 18, 2011

Apoyemos los Ajustes requeridos para superar la Crisis Socioeconómica



por Rolando Castañeda y Lorenzo Cañizares*

El presidente-general Raúl Castro hizo un histórico llamado a realizar cambios estructurales y de conceptos para resolver la crítica situación socioeconómica el 26 de julio del 2007 cuando la economía cubana crecía al nivel más elevado del Periodo Especial debido a las exportaciones de servicios profesionales a Venezuela. El llamado se hizo antes de los tres huracanes que azotaron al país en el 2008 y de la gran recesión mundial del 2008-2009 que tuvo fuertes efectos adversos sobre la economía mundial que determinaron un virtual estancamiento del crecimiento económico de la Isla en el bienio 2009-2010. En otras palabras, la crisis socioeconómica del país es previa a los huracanes, la recesión mundial y el virtual estancamiento de la economía que la acentuaron y que requiere los cambios solicitados por el presidente-general Castro para atender los difíciles problemas existentes.

Intentos anteriores de ajustes económicos en los 1980s y 1990s
Cuba tuvo un proceso de reformas en la primera mitad de los 1980s cuando se iniciaron los mercados libres campesinos y se autorizó el cuentapropismo, pero que fue terminado abruptamente por el Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas en 1985. A partir de 1993 hubo otro y nuevo proceso de reformas que reinició los mercados agropecuarios, convirtió muchas granjas agrícolas en cooperativas (UBPB), expandió las actividades del cuentapropismo y descentralizó las decisiones de las empresas estatales. En aquella oportunidad Raúl Castro señaló que los frijoles son más importantes que los cañones. La CEPAL publicó el libro La Economía Cubana: Reformas estructurales y desempeño en los noventa sobre dicho proceso de reformas en 1997. Sin embargo, el proceso se fue limitando y restringiendo paulatinamente hasta desaparecer alrededor del 2004.

Un fundamento de la necesidad de realizar ajustes económicos ahora es la insuficiencia y la reversión de los dos anteriores procesos de ajustes.

Los ajustes del 2010 y 2011
En 2010 se inició un nuevo proceso de cambios (ajustes al sistema) que tiene algunos elementos novedosos sobre los procesos de los 1980s y 1990s. Unos conceptuales como la terminación de la falaz y nefasta política de pleno empleo, y otros pragmáticos como brindar tierras en usufructo hasta por 10 años, autorizar la contratación privada de empleados que no sean familiares, el establecimiento de 10,000 centros mayoristas de ventas para los insumos de la construcción, etc. Sin embargo, los cambios se están aplicando nuevamente sobre actividades sobre las cuales se acumularon experiencias en los 1980s y 1990s en forma tímida, limitada, lenta y con muchos obstáculos y restricciones lo que hace prever que sus resultados serán insuficientes.

Cabe destacar que en dos ocasiones recientes el propio gobierno cubano ha hecho importantes y laudables ajustes a los ajustes: en febrero postergó la aplicación de la política de despidos y en mayo el cobro de los elevados impuestos a la contratación de trabajadores por el año 2011. No obstante, debe haber reglas del juego más amplias, claras y permanentes que permitan a los ciudadanos tomar decisiones fundamentales en una situación difícil y precaria. Vale decir es necesario aplicar cambios más profundos y amplios y con mayor participación ciudadana para evitar nuevos ajustes a los ajustes que le restan credibilidad y confiabilidad y aumentan las incertidumbres del proceso.

El problema central es dejar que el cuentapropismo y la agricultura crezcan y permitan absorber empleo, sectores que son una parte pequeña de la economía nacional, menos del 20% del total, pero que están concentrando la atención de las políticas publicas. Para que de esa forma el gobierno pueda realizar los cambios imprescindibles en las empresas estatales, el 80% o más de la economía nacional, y las pueda capitalizar y modernizar, les permita pagar mejor salarios que estimulen el trabajo, y que eviten que los recursos fiscales se vayan a subsidios a la ineficiencia y que pongan en riesgo la prestación de los servicios sociales.

La superación económica de Cuba podrá ser otra bienvenida adición al crecimiento económico que se esta llevando a cabo en la América Latina. Como estamos viendo hoy en día en el mejoramiento de las relaciones entre Colombia y Venezuela el deseo de nuestros pueblos está en buscar la paz, que nos lleve a la estabilidad, para así poder concentrarnos más a fondo en el desarrollo económico y el bienestar de nuestra gente. Como dijo José Hernández en su clásico “Martin Fierro”, “Los Hermanos sean unidos para que no se los devoren los de afuera.”

La gran lección de China y Vietnam para Cuba es que la agricultura, el cuentapropismo y la pequeña y mediana empresas, que eran actividades marginales cuando comenzaron las reformas en esos dos países con su continua expansión permitieron la transformación de esas economías, lograron elevadas tasas de crecimiento y redujeron la pobreza extrema. Eso es lo que precisa y es relevante para Cuba.



*Rolando Castañeda es economista cubano-americano. Funcionario retirado del Banco Interamericano del Desarrollo. Reside en Washington, D.C. Lorenzo Cañizares es sindicalista cubano-americano. Especialista de Organización para la Pennsylvania State Education Association. Reside en Harrisburg, PA.

Saturday, May 28, 2011

¿Qué pasó con la participación de los trabajadores del VI Congreso?



Haroldo Dilla Alfonso

Finalmente conocemos los Lineamientos que aprobó el VI congreso del PCC y que supuestamente van a guiar —es decir fijar límites y alcances— a lo que se pueda hacer en el marco de eso que los dirigentes cubanos llaman la “actualización” del modelo económico y social.
Al leer los documentos publicados debo reconocer que en esta ocasión la nomenclatura hizo un esfuerzo considerable por ser transparente. O al menos lucirlo, pues es difícil serlo con un solo partido, un solo tipo de prensa y un solo posible derrotero que los chicos del PCC se empeñan en llamar socialismo, aunque en realidad se parece mucho más a aquello que Marx llamaba “el modo de producción asiático”, tanto por de donde viene, como por para donde va.



Pero es visible el esfuerzo si comparamos la forma como esto se ha manejado en comparación con otros congresos previos, y es un buen síntoma. Y creo que la idea de que los gobiernos deben propiciar debates sobre lo que quieren hacer es siempre una idea auspiciosa.



Solo que por la naturaleza del sistema político cubano, nunca sabremos exactamente qué se discutió y qué se propuso. Aunque me dicen que en muchas asambleas la gente habló de manera muy libre sobre el tema permitido —la economía—, cada una de estas asambleas solo tenía sentido cuando se le sometía al mecanismo de procesamiento verticalista que termina en una cúspide en cuya parte superior se sienta el General/Presidente. Pues cada asamblea de discusión era una parcela aislada de las otras que se conectan con el “nivel superior” y nunca con la asamblea de al lado: un ejemplo de ese recurso de fragmentación que ha sido la clave de la dominación política de la sociedad insular.



Por ese motivo, cuando se dice que hubo más de tres millones de planteamientos que quedaron reducidos a menos de 800 mil “opiniones”, y que finalmente se aceptaron solo algo así como el 13 % de los planteamientos, siempre nos queda la duda de qué quería decir el restante 87 % que fue rechazado. Cuyos sostenedores, por supuesto, nunca tendrán la oportunidad de discutir públicamente sus ideas y propuestas, no importa cuán descabelladas o pertinentes puedan ser. Es el derecho a influir en la opinión pública —y no solo de ser considerado aceptable por la clase política— una condición de participación democrática insoslayable que no existe en los entramados participativos que existen en la Isla.
Y siguiendo el hilo de la participación, es interesante observar lo que ha sucedido en estos lineamientos respecto al proyecto de discusión. Aun cuando en el documento final se propone un esquema difuso de descentralización empresarial, pero donde es observable la transferencia a las empresas estatales de cuotas significativas de poder y la obligación de trabajar con presupuesto duro, hay muy poco acerca de la participación de los trabajadores en la gestión empresarial. Diría que virtualmente nada. Los sindicatos nunca se nombran. Creo que en algún lugar se menciona piadosamente el involucramiento de los empleados en la innovación tecnológica. Y luego el arrogante artículo 4.



Este es el único lugar donde se habla de participación de los trabajadores en términos generales. Este artículo se refiere a la realización —“con orden y disciplina”— de “los cambios estructurales, funcionales, organizativos y económicos del sistema empresarial, las unidades presupuestadas y la administración estatal en general”. Es decir, los cambios en casi todo lo que es importante.
En la versión original sometida a discusión se omitía toda referencia a la participación de los trabajadores, lo cual levantó la razonable duda entre la gente, que produjo 790 planteamientos que reclamaban incluir esa participación como una condición para los cambios. Los redactores lo hicieron. Pero precisando que esta participación se daría “informando a los trabajadores y escuchando sus opiniones”. Sin compromisos, como dicen los vendedores de mercancías superfluas.



Y es que los militares y los tecnócratas cubanos no quieren una transición con ruidos molestos. Quieren transitar desde un modo de producción asiático pre-capitalista a otro eminentemente capitalista en el que ellos mismos experimentarán una dulce metamorfosis burguesa.



Y como protoburgueses tercermundistas, no solo están obligados a abofetear a quienes dentro del país veían en esta participación la oportunidad para que los trabajadores impusieran sus condiciones en un doloroso proceso de ajustes. Sino también a las propias normas del capitalismo desarrollado que ha asumido formas de participación más avanzadas que esa práctica consultiva unilateral que se vislumbra en el artículo 4.



En resumen, que los estrategas de la restauración capitalista en Cuba aún no han alcanzado el nivel gerencial de un McDonald’s.


(Tomado de Cubaencuentro)